viernes, enero 27, 2012

Escribir

De un momento a otro sentí una mezcla de sensaciones en mí, emociones que te sacuden como caballos corriendo y reventado la tierra. Sentí tristeza, sentí felicidad, pena, dolor pero la más poderosa de todas era una, muy grande (sigo hablando de las sensaciones en mi) y era la necesidad de escribir. Escribir eso que estaba experimentando, eso que me estaba pasando en ese momento. No fueron ganas de bailar, no fueron ganas de gritar, no fueron ganas de abrazar a nadie, era la pura necesidad de plasmar mi pensamiento en algún lugar, me pregunto sí es esa la forma que encuentro de volver real eso que sucede ahí. 
 Será por eso que siento que es mi vacación? que nací para ello, aunque a veces sienta que no encuentro la manera de decir lo que quiero decir y me desespere y entre en una especie de ataque de histeria y quiera romper todo. O lo que es peor mi falta de memoria, memoria a corto plazo, si me la olvide con los juguetes y lasa drogas, lo que más detesto es que la de "a largo plazo" a esa que quisiera olvidar para siempre, la tengo bien presente todos los días de mi vida desde que tengo tres años, sin embargo si me pregunto "qué hice ayer", tendría que pensarlo mucho y es más hasta a veces no recordar. Por suerte existen las notas, las pequeñas notas, borradores que hacen más fácil sobrellevar esa falta, esas muertes de las neuronas atrofiadas con los años y otras cosas.. 
Escribir, y escribir, me duele la garganta y escribo, me duele la soledad y escribo, me duele algo que me sale mal y escribo, me duele la vida y solo puedo más que escribir, escribir cuando exploto de tanto querer a una persona, de amar, de extrañar a una persona, animal o cosa, instante que ya no esta, y quiero escribir y decir que extraño eso, que deseo, que quiero eso que ya no esta, y ni tengo la esperanza de que vuelva o lo lea, la necesidad es en mi independiente de todo el contexto. Escribir para sentir que existo? Aquí estoy, estuve, aquello que describí en historias o comentarios anteriores era lo que me pasaba, por descabellado e insignificante que sea, eso fue lo que viví y no se qué es vivir o cómo aún pero si sé escribir, y no me refiero a la ortografía, aunque intente no tener errores pero más me importa que lo que escribo llegue, que lo que escribo tenga contenido, que lo que escribo guste, me guste.  
Y mañana cuando yo ya no exista lo que escribí seguirá ahí, como intacto, como si el tiempo no hubiera pasado y esa persona que se sentó a leer, más allá de los años que trascurran, generaciones, más allá de las fronteras, los idiomas, las religiones, sienta lo que yo siento ahora cuando leo a esos autores que transmiten sus sensaciones, para que todo aquello exista en la imaginación, y ese momento, esa cosa que salio de vos, de usted, de ti, se vuelva eterno.  

miércoles, enero 18, 2012

HOME




 Aquí hubo un huracán, arrastro consigo todos mis signos vitales al igual que el capitalismo satura al planeta hizo conmigo un desastre, este huracán también tiene nombre, como esos que vuelan todo y aparecen retractados en películas de suspenso estilo estadounidense.

Así como el rojo del hierro es extraído, el negro del carbono, el azul del cobre, el amarillo del azufre, en post de nuestras comodidades, minerales que ya no bañan con sal el mar o sí pero lo hacen demasiado hasta dejarlo estéril, así quedé yo sin nada, tan seco como un pozo de agua en la India.

Sí es así de fuerte mi comparación, soy un bosque de monocultivo que sirve para saturar la sed de desquicio de una población glotona, así de fuerte como quedarse en el desierto, así como desforestar la tierra por hambre, así de contaminado como la selva amazónica en post de la alimentación de la aves de corral de Europa. 

domingo, enero 15, 2012

Alazán

 Ayer cuando caminaba por plaza San Martín recibí un mensaje, era tuyo amor y yo sentía que flotaba entre las baldosas, me sentía la persona más feliz del mundo sólo por un mensaje; sólo por esas letras que me decían VENÍ,  y las cuadras se me hicieron cortas y las horas minutos.  Cuando entré a tú habitación, me ahogue con tú perfume mientras no estabas, me senté en la cama y me observe en ese espejo, "los años pasaron" pensé al volver a verme en ese reflejo. 
 Cuando por fin te tuve no sabía cómo reaccionar, cómo tocarte, cómo abrazarte, había pasado tanto tiempo de la última vez que te tuve, pero cuando tu brazo paso por mi espalda y se quedo allí al parecer la marca que dejó intacta quedo ahí a la espera de que vuelva el brazo, como una pieza de rompecabezas, se sentía tan bien tu abrazo, tus besos, que yo podía morir. 
 No lograste entender aún mi amor, no lograste saber cuanto te puedo pertenecer y hasta donde podríamos llegar, no me dejaste hacerte feliz, pareces un alazán sin la más mínima intención de dejarse domar. 




CUANDO EL AMOR LLEGA ASI DE ESTA MANERA
UNO NO SE DA NI CUENTA
EL CARUTAL REVERDECE
EL GUAMACHITO FLORECE
Y LA SOGA SE REVIENTA

CABALLO LE DAN SABANA
PORQUE ESTA VIEJO Y CANSAO
PERO NO SE DAN DE CUENTA
QUE UN CORAZON AMARRAO
CUANDO LE SUELTAN LAS RIENDAS
ES CABALLO DESBOCAO

Y SI UNA POTRA ALAZANA
CABALLO VIEJO SE ENCUENTRA
EL PECHO SE LE DESGRANA
NO LE HACE CASO A FALSETA
Y NO LE OBEDECE A FRENO
NI LO PARAN FALSAS RIENDAS

CUANDO EL AMOR LLEGA ASI DE ESTA MANERA
UNO NO TIENE LA CULPA
QUERERSE NO TIENE HORARIO
NI FECHA EN EL CALENDARIO

CUANDO LAS GANAS SE JUNTAN

CABALLO LE DAN SABANA
Y TIENE EL TIEMPO CONTAO
Y SE VA POR LA SABANA
CON SU PASITO APURAO
A VERSE CON SU POTRANCA
QUE LO TIENE EMBARBASCAO

EL POTRO DA TIEMPO AL TIEMPO
PORQUE LE SOBRA LA EDAD
CABALLO VIEJO NO PUEDE
PERDER LA FLOR QUE LE DAN
PORQUE DESPUES DE ESTA VIDA
NO HAY OTRA OPORTUNIDAD. 

sábado, enero 14, 2012

(=


Que suerte que tu inocencia no esconda la muerte, aunque anoche los labios te sangraban..

viernes, enero 06, 2012

Mi pensamiento es una sudestada

 Que exploto en mil pedacitos y que nadie junta mis partes, que ya nadie muere por mí y el vacío que hay en mi cama es inmenso, que la soledad es tan grande que aprendí a acomodar muebles dentro de ella, que.. y tantas cosas más que se me cruzan en la mente. Me toco el pecho para sentir, para sentir latir lo que a veces pareciera no latir, es que hace mucho soy la mitad de un cuerpo. Y me siento patético, al decir, al deducir, al recordar y a la vez no me siento al verme como en un hueco donde eso que llaman sentir, yo no lo siento.
 Ya no quiero, soy un cuerpo que deambula sin capacidad de expresar el mínimo sentimiento, la expresión en mi cara de descontento es tan obvia que hasta los perros me miran con pena, mis ojos acarician las ojeras que van como maquilladas para una noche oscura a plena luz de la tarde soleada en primavera.  
A veces me observo al espejo y me pregunto de qué me sirve saberme más joven de lo que soy, de qué? de qué me sirve la piel así si nadie la toca, de qué me sirve oler bien todo el tiempo, de qué me sirve este cuerpo? Si estoy asexuado, si quiero ponerme cuero y látigos pero sin intenciones sexuales sólo para ver como me queda o bailar un rato, de qué me sirve no tener culpa católica si estoy más santo que María Teresa, de qué me sirve ser un depravado si ya no puedo hacer sonrojar ni a la más casta de mis amigas pseudo burguesas. 
Melodramas, al mejor estilo novela mexicana, me prendo un pucho antes de que salga el sol y me lo prenda fuego, a la tarde si me escupen en la espalda, seguro se hace vapor. La birra ya me fundió el hígado, más la sopa paraguaya y todo tipo de carne que pueda consumir, en la pileta la cosa se pone mejor pero no me aguanto y me la paso nadando como cual delfín para después terminar hecho mierda del cansancio. 
Tengo que escribir una nota sobre el modelo de centro que proponemos con lxs pibes en el Bondi, pero acá estoy con esto, que creo deja en evidencia mis estados de animo y la condición de mi salud emocional.  Ya se fue a la mierda, y si quiero puedo quedar como un bipolar total también y la remato. Quiero leer miles de libros pero hasta ahora más que leer me dedique a robar libros a mis hermanos, y ni los leí todavía. Quiero repartir unas gacetas revolucionarias que conseguí para que las pibas agiten un poco acá, aunque sean unas quedadas y domesticadas yo sueño con que alguna se pare de frente y empiece a hacer quilombo, pero no, son más machistas que los hombres la mayoría.
 Mi sobrina es una utopía caminando, de ella sí espero todo aquello que me sorprenda y cada vez que me encuentro admirado por su forma de ver la vida a pesar de ser una niña, siento que el corazón se me dobla de quererla tanto por como es. Desde sus remeras con inscripciones o figuras políticas que ella admira, desde sus cds de Bob Marley, los libros de Dolina que me quiere leer y yo no se lo permito ( el Ángel gris me trae recuerdos que no quiero) las cumbias que tiene escondidas, altas cumbias bien copadas, y las tiene que esconder por qué a mi hermano no le gusta que escuche cumbia, claro, cómo una señorita de la alta sociedad va a escuchar cumbia? dónde se vio eso? es muy grasa, es música de negros. Hace mucho que mi hermano dejó de ser quien era. 
Cada vez me doy cuenta de que, más pasa el tiempo y aunque me gustaría tener plata para poder hacer cosas que sueño, aunque me gustaría, me chupa bien la chota el dinero, me importa poco o nada la ropa que llevo puesta, si es nueva o no, si esta a la moda, o qué? Sí me importa mi cuerpo pero no me molesta o condiciona el aspecto de alguien para gustarme, me refiero a que lo físico dejó de ser lo primordial, es más llegue a saber que de nada te sirve una cara bonita sin cerebro, aburre a lo loco, mucho, y me da pena a veces cuando me encuentro con esa verdad, me decepciona. 
Sueño con que venga y la agite conmigo, sueño con canciones de Silvio, de Liliana, con la cumbia del norte, con el meneo de Rene y una buena sacudida, unos ricos mates, una buena birra, un beso en la mejilla que quede estampado y no se vaya por un buen rato. Con unos pogos al son de un zarpado electro-punk estilo fangoriano, con unas secas super largas, que venga a romper todo conmigo, que quiera hacer arder las viejas casas y sus dogmas, que sienta indignación de ver las cosas como están. Que le importe, que quiera cambiar, que quiera luchar. 
Creo que en realidad yo sí siento, tengo sangre en las venas. Nadie me hace sentir, no me acompaña en esta hecatombe. 





miércoles, diciembre 28, 2011

Un anillo de metal con forma de dos corazones enfrentados.



Crónica sobre el femicidio de Sonia Beatriz Miranda
Ulises Rojas




 Soy las mujeres que morimos calcinadas por nuestras parejas. Soy las niñas violadas. Soy las mujeres que morimos en abortos clandestinos. Soy las mujeres humilladas en los puestos de trabajo. Soy las mujeres encerradas en sus hogares sirviéndoles a sus maridos y sus hijos. Soy las mujeres violadas todas las noches en las esquinas de la ciudad. Soy las travestis asesinadas, golpeadas e invisibilizadas por nuestra sociedad. Soy las hijas a las que los padres pretenden suyas. Soy la estudiante que tiene un hijo y falta a cursar porque no existe una guardería. Soy la trabajadora rural. Soy la musulmana lapidada. Soy la lesbiana que resiste a la heteronorma. Soy todas las mujeres golpeadas y amenazadas. Soy la puta a la que se lleva la policía. Soy la sindicalista a la que no escuchan los compañeros. Soy la mujer de los barrios que va a las asambleas y no habla. Soy la mujer de clase alta que aborta pero a la que le da vergüenza su decisión. Soy la católica que se martiriza con diez aves marías. Soy la travesti a la que le dicen Hugo. Soy la mujer a la que insultan con piropos  por la calle. Soy la gorda que no cuadra con los parámetros de belleza. Soy.
Maga Zúlu.


  





 Todos especulan lo que esa noche del 23 de diciembre del 2008 y madrugada del 24 pudo haber pasado, pero esa misma madrugada en el barrio San Antonio de la localidad de Ibarreta -a diferencia de otras noches- había personas despiertas, en las casas, en las veredas, como a la espera de algo. Nunca se sabrá con certeza lo que sucedió en la casa número 14.
  Ibarreta es un pueblo ubicado a 200 km de Formosa Capital; es una zona árida y calurosa que se caracteriza por su flora, abundante en palmeras, quebrachos y chañares, el fruto del algarrobo. Su folclore guaraní hace que parezca más una región del Paraguay que de la Argentina; ello queda evidenciado en el hablar pausado y en el acento local de los habitantes. Siempre fue un pueblo muy tranquilo; lo que lo diferencia de otras poblaciones es el espíritu joven: allí la juventud estuvo plantada desde sus principios, cuando el pueblo tenía sus primeros años, y los más jóvenes colmaban la estación de trenes en busca de caras nuevas, que llegaban de todas partes. Cuando el tren no pasó más, los años y las generaciones transcurrieron, los jóvenes se adueñaron de la avenida, las plazas y el lago.
 El vértigo de lo rápido de las grandes urbes allí era una incógnita, la vida pausada, las siestas y las noches deshabitadas; sin embargo, aquel verano del 2008 el estrépito desentonó como un solo de batería en un funeral. La tranquilidad fue desterrada por un hecho que alteró el silencio, un desequilibrio que logró romper con el sopor estival del norte; todos estaban pendientes de un final casi anunciado.
 El 28 de diciembre de 2008 amaneció como una mañana más; el sol salió a las cinco, el cielo nítido era paradisiaco y sus nubes se agrupaban como en una postal.  Los tordos revoloteaban, grillos y chicharras gritaban escondidos entre los cadillos, en las casas se escuchaba La Oma -un viejo chámame que siempre suena en las radios locales-, todo parecía normal pero entre mate y mate algo alteró la cotidianeidad. Era la noticia esperada; Sonia Miranda fue hallada muerta. 
 María Elena Aranda, días antes había anoticiado en la comisaría local la desaparición de su hija; Gerardo Flavio Ramón Sánchez también se había acercado en varias oportunidades a preguntar por su cónyuge. Pero en aquel final de diciembre, María amplió la denuncia para acusar, por la desaparición de su hija, a “Lalo” Sánchez, como apodaban a Flavio.
La madre temió lo peor cuando, junto a un grupo de policías, se encaminó hacía la casa número 14, dónde convivían Lalo y Sonia, junto a sus dos hijos, de tres y cuatro años. Al ingresar al lugar observó un orden que no encajaba en el desorden rutinario de Sonia. Horas más tarde sucumbió; obligada por las circunstancias, tuvo que reconocer que los objetos encontrados en una zona boscosa de la chacra de su yerno, ubicada sobre la ruta nacional N° 27, pertenecían a Sonia: un metal en forma de gancho (presumiblemente de un corpiño), un anillo de metal con forma de dos corazones enfrentados y un par de zapatillas marca “Diadora”, calce número 38. Esas cosas –detenidas en el espacio y en el tiempo-, ahora eran nada, no significaban y no tenían destinatario; halladas en una superficie de tierra removida, en un pozo de dos metros de profundidad, estaban muertas como el corazón de María que había adquirido la forma de la sortija de su hija.
La especulación de los días anteriores tomó la consistencia de lo real; muchos hubieran preferido que, como decían “las malas lenguas” ella se hubiera fugado con otro. Pero, al contrario, en la madrugada del 24 de diciembre Sonia emprendió un viaje y no fue una fuga, no fue a visitar a unos amigos, ni se la había llevado el pomberito; la verdad ahora se presentaba ante todos y la burbuja en la que descansaba la paz de los pueblerinos se despedazó, el horror se apoderó de aquellos que sólo veían estos casos sentados en el sillón de sus casas, jamás le había sucedido al vecino, ahora el vecino era un asesino y los diez avemaría de las doñas en las noches ya no funcionaban, dios se había aturdido en medio de tanto ruido. 


  Rosa Saravia sentía que ya lo había vivido todo a los sesenta años. Sus dos hijas ya eran mujeres independientes que le habían dado nietos hermosos; hasta su hija postiza, Ramona, era mamá de una nena a la que adoraba. En el barrio es conocida como “doña” Rosa, y a la tarde todos la saludan cuando ella con mate y tejido de por medio se sienta en la vereda de su casa. Al menos eso era lo que solía hacer rutinariamente antes de ese diciembre, antes de esa madrugada en que ella experimentó desde la ventana de su casa lo que sus ojos vieron y no quisieron creer.
Un día antes de la navidad del 2008 eran casi las 20.30 horas de la noche. Rosa se apuró a cerrar toda la casa, tenía que ir a lo de su hija mayor, Milena; en unas horas llegarían unos parientes de Salta. Con el chillido del pestillo de la puerta giró la cabeza y saludó a Lucía, amiga de Sonia, su vecina de enfrente. Acostumbrada a ver moverse a las jóvenes con los nenes a todas partes todo el tiempo, siguió su camino apurada.
Esa noche, al regresar a su casa, escuchó de lejos un sonido de fiesta en el barrio; el rocío en el pasto brillaba con la luna; en esa vereda oscura algo llamo su atención: La mamá de Lalo estaba entrando a la casa. Beatriz Luchenetz no visitaba la casa de su hijo, lo que le hizo preguntarse “¿qué hacía esa mujer ahí a las dos de la madruga?”. Rosa entró a su casa pero su necesidad de saber era más fuerte que ella, siempre lo fue; algo andaba mal, Lalo no paraba de ir y venir, iba hasta la muralla y volvía a la casa muchas veces.
  No podía dormir, el calor y su cabeza no la dejaban. Una hora y media más tarde escuchó el ruido de un auto, lo vio entrar marcha atrás, con las luces apagadas y quedó estacionado en el pasaje que queda entre las dos casas. No notó nada más, sólo vio a Lalo parado al lado del vehículo. Buscó la cara de Sonia, la esperó salir de la casa pero nunca salió. Después lo observó alejarse; su cabeza entró en una vorágine de lucubraciones pero de todas las cosas que se pudo haber imaginado jamás pensó que ahí, la muerte estuvo bien presente.
  Rosa Saravia es de entre todos los testigos la testigo principal en la causa por el femicidio de Sonia Miranda, su testimonio fue clave los días 28 y 29 de Julio del 2011 donde declaró ante la Cámara Segunda en lo criminal en la ciudad de Formosa, capital de la provincia con el mismo nombre. Sin embargo no fue ella la última persona que vio con vida a Sonia Miranda. En la casa continua a la de Rosa vive Beatriz Noemí Sánchez, otra de las testigos. En su relato, la declarante contó que alrededor de las 00.10 horas del día 24 de diciembre del 2008  vio a Sonia sentada en la esquina de la plazoleta ubicada a escasos metros de su casa, recordó que las luces de la casa estaban prendidas, no obstante al volver a pasar por allí horas más tarde, las luces de la casa estaban apagadas, eran las 03.40 horas de aquel día. “Betty”, como la llaman en el barrio, fue la última en verla.


El reflejo de la luz del sol en el vidrio entraba por sus ojos negros y grandes, Flavio “Lalo” Sánchez volvía de su chacra en un Peugeot 206 que había pedido prestado a su hermana. Era la mañana del 24 de diciembre; no tenía mucha noción de lo que había hecho unas horas atrás sin embargo estaba lúcido, no había consumido ningún tipo de sustancia y por sus fosas nasales entraba el confuso olor del aroma puro de la naturaleza mezclado con sangre. La casa era un desastre, tenía que limpiar las manchas que había en la pared del pasillo, en su habitación, al mantel de plástico debía esconderlo pero la desesperación lo carcomía al no saber qué hacer con él, era lo único que le faltaba.
Sabía muy bien que la fogata seguía ardiendo; esa madrugada se había internado  en medio del monte muñéndose de una linterna, pala y machete. Allí empezó a cavar un pozo de 2.20 metros por 1.80, rápidamente colocó a modo de base las leñas y ramas secas que pudo juntar de alrededor, para después meter el cadáver junto con un bolso con pertenencias sobre los cuales volvió a meter leña para culminar prendiendo el fuego. La fogata ardió -con pausas hechas para hacerla pasar desapercibida- durante dos días. 
 Meditó todas las posibilidades, debía idear un plan para desvincularse de la desaparición de su esposa, en el pueblo pronto empezarían a notar la ausencia. Después de limpiar la casa y el auto, usando el chip del celular de Sonia envió mensajes a su suegra con la frase, “Estoy en Formosa con unos amigos, vuelvo en unos días”. Se acercó varias veces a la comisaria a preguntar si tenían noticias sobre Sonia, controló la fogata hasta que creyó que el cuerpo estaba completamente carbonizado y lo apagó con tierra. El mensaje se lo mandó a él mismo también. En los días sucesivos trato de actuar con normalidad en sus caminatas por el barrio, no se despegaba de sus hijos, iba a comprar al mercado, saludaba cordialmente a todos.  El 27 de diciembre viajó a Formosa Capital a solucionar temas relacionados con la tenencia de los chicos, hasta ahí todo fue medianamente bien para Lalo.  Hasta que María Elena dijo a la policía “temo por lo peor, mi yerno puede estar involucrado”.


  Efectivamente, los rumores no tardaron en propagarse y ante la noticia de que Sonia Miranda había desaparecido no se demoró en concluir en varias hipótesis entre los vecinos, una de ellas era que Lalo la había matado. Todos sabían que ella ya no lo quería. Sabían que la relación se había desgastado desde que Sonia bailó su cumple de quinceañera embarazada de meses hasta por esos días en que ya tenían dos hijos y ella tenía 21 años.
 También se comentaba que ella intentó separarse en varias oportunidades, que la violencia física y verbal era frecuente en esa casa, varios lo habían visto empujarla y gritarle. En el informe N° 125/09, la Psicóloga Gabriela Toledo dio a conocer que, tras entrevistar a los menores Gabriel (3 años) y Jeremías (4 años), éste espontáneamente respondió: “Mi papá le pegaba adentro de la casa, ellos discutían, no sé por qué” y luego, tapando su rostro con las manos recostó la cabeza sobre el escritorio; intentó conciliar el sueño de nuevo en medio de tanta pesadilla.
  La noticia no sorprendió, lo que si logró fue horrorizarlos. Sonia ahora era un fantasma que aterraba a sus vecinos pidiendo justicia, todos miraban con recelo su casa, la pasaban rápido y si se hablaba del tema era en voz baja. Las movilizaciones la hicieron muy pocos. Su hermana Silvia, recorrió el pueblo de punta a punta,  pegó carteles que clamaban justicia.
 No más de treinta asistieron a la marcha realizada un mes después del femicidio. Pero Sonia brotaba de todas las bocas, se decía que descuidaba su casa, que Lalo era un “santo”, que seguramente ella “algo habría hecho” para que las cosas terminaran así, que no cuidaba los hijos, que vagaba, que estaba loca. Pero los que de verdad la conocían y frecuentaban, sabían que ella no se despegaba de sus hijos, que era tímida pero eso no le impedía tener muchas amigas; educada, tranquila, una mujer llena de luz y alegría. Eso era, en verdad, Sonia Miranda. 
Nadie nunca va a saber con exactitud lo que paso la madrugada del 24 de diciembre en la casa N° 14 del barrio San Antonio. El acusado Flavio Sánchez sólo reconoció haber ocasionado la muerte de su esposa mediante un “empujón” contra una cómoda de madera y haberla incinerado posteriormente en la chacra ubicada sobre la ruta Nacional N° 27.
 La Justicia lo declaró responsable del delito de “Homicidio agravado por el vínculo cometido en circunstancias extraordinarias de atenuación”, propiciándole la pena de 20 años de prisión con más, la inhabilitación absoluta de igual tiempo de la condena.



 Viernes 14 de Octubre del 2011. En las escuelas de Ibarreta todos los niños preparan regalos para sus madres. Jeremías y Gabriel saben que el domingo es el día de las “mamás” y vuelven corriendo a la casa de su abuela. Silvia Miranda no es mamá, sin embargo dos personas le han preparado un regalo; ella intenta opacar la situación para no poner triste a su madre; pero continúa con el ritual, sabe además en los rostros de sus dos sobrinos, el deseo ferviente de que esos regalos los reciba Sonia.

martes, diciembre 27, 2011

el año que exploto como Falcón!


Yo pedí un año que explote como Falcón, que reviente sangre, que desarme todo en mí, deconstruyendo las bases más arraigadas en mí. Así fue, después del año radowitzkyno pedí eso, y lo más loco es que nunca pensé que iba a suceder, paso. Mi vida cambio para siempre con este 2011 que ya se va, y brindo por ello, por ese cambio efectivo que se logró y encamino para siempre  mi vida en el camino que yo decidí transitar, no sé si es el mejor, o el que más feliz me va a hacer pero sí es el que yo quiero, que yo elijo consciente de todo lo que implica.
Me emancipe el corazón, la mente, la vida. Ahora que soy libre, que puedo ser yo ya no me enferma lo careta, me pare desde un lugar y desde allí me arme, y las cosas ya no fueron más las mismas, ya no hubo más tortura, ya no importaron los demás, los dogmas y los tabúes los prendí fuego y aquí estoy ahora contando todo eso que nunca pensé que iba a resultar así.
 "Qué estoy haciendo", me dije, iba a escribir como se debe actuar y me observe totalmente cínico al dar consejos que ni yo podía aplicar a mí, entonces me tome unos segundos y otros después la revolución estallo, y otros golpes más me enderezaron,  me endurecieron, quede re duro!!! Jaja, y alcohol fue mi amigo, la noche y otras almas pérdidas, que recorrieron conmigo este año tan largo.  Entre  discos y charlas, lográbamos exorcizarnos de toda la mierda, de toda esa bronca ante un montón de situaciones nuevas y complicadas que se nos presentaban. A medida que la popularidad aumenta mayor es la soledad, dicen.
Algo me faltaba, dos cosas eran. Una, la más complicada la logre. Materialice un aspecto de mi vida que siempre me importo y no encontraba forma, mi ideología. Fue así que tras ser un anarco- punk -posmoderno, me di cuenta que traicionaba mis raíces y que no encajaba con todo aquello, aunque ¡aguante la anarquía! Pero me faltaba algo, así que me uní a la guerrilla, a la acción concreta, a la lucha contra el capitalismo, el patriarcado, el machismo, el sistema, el Estado y toda su mierda que contamina desde hace años, y dirán que estoy flasheando mal, pero yo conocí gente muy grosa, muy zarpada este año, que me hizo ver en cosas concretas que cambiar el mundo es posible, que luchar, luchar se puede y que aunque sea algo pequeño lo que se haga sirve para ayudar a mejorar la vida de mucha gente. Y eso, es muy groso para mí. Siento en el pecho como me hierve, me revienta cada vez que pienso en todo eso, las cosas que aprendí, que compartí, que viví, no puedo estar más agradecido y más orgulloso de mis compañeros, y solo darles las gracias por dejarme vivir y ser parte de todo aquello.
Y voy a luchar, me voy a desgastar por ayudar, por aprender, por producir, crear, conocer, querer, aunque me digan un montón de cosas y les moleste a mucha gente mi manera de ser, de encarar las cosas, de pensar, de sentir, me importa nada lo que a los demás les guste o no, yo soy quien quiero ser y así va el espiral creciendo cada vez más y hace que yo me sienta feliz, gracias al año que exploto, muchas gracias por esas noches de tanto pensar, por esos momentos tristes y de tensión, esas horas decisivas, extremas, esos momentos felices y esas cosas y personas que conocí que me marcaron para siempre. Voy brindar por todo aquello.