lunes, junio 14, 2010

La puta de Babilonia

LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala, la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América, la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos , la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias; la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedropiedra el estulto; la que promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del infierno; la que amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda, la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión, la oscurantista, la impostora, la embaucadora, la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz, la relapsa, la hipócrita, la parásita, la zangana; la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la limosnera, la tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora, la depredadora, la opresora, la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona; la aberrante, la inconsecuente, la incoherente, la absurda, la cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida,la mamarracha, la maricona, la autocrática, la despótica, la tiránica, la católica, la apostólica, la romana, la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei, la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno, la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia, la impune bilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia ¡¡¡y se las voy a cobrar todas!!!....

sábado, junio 12, 2010

Quieta y clara, la noche...

Me dan mucho miedo las noches claras estrelladas o con nubes, me dan miedo, son tan raras. Prefiero las noches oscuras, bien oscuras sin una puta estrella y que el viento chille, grite, me despeine, se me estampe contra la cara y haga que mis mejillas se corran a un costado apartando mis flácidos cachetes. En cambio las noches claras no tienen viento, es como si el tiempo se quedara quieto, ninguna hoja asesinada por el otoño se mueve del piso, están ahí inmóviles como pegadas al suelo que no las arrastra, a la espera de alguna acción que las sucumba de sus perpetuas quietudes.
Y nunca falta un perro con sus caderas flacas que se te para enfrente y no hace nada, solo se te para enfrente, te mira, te mira sin mover la cabeza hasta que vos te perdes con el correr de las cuadras, hasta que te cruzas con otro perro que anda por ahí olfateando todo, pero vos no te olvidaste del perro anterior que te miro como sabiendo todos tus pecados y te hizo sentir miserable.
La noche quieta me es sinónimo de algo, la noche quieta espera, está a la espera de alguien que venga y la movilize para dejar de ser una noche más, antes de que algún sortilegio la absorba por completo y se transforme en oscura, mi tan bien ponderada noche fría y oscura. Quieta y clara la noche vuelve a nacer, es como la mezcla rosada de la sangre con el agua que cada tanto se vuelca sobre el cielo para mostrarnos lo agrio, para que tranquilos caminemos por las calles, disfrutemos de su tranquilidad traicionera que nos engaña y nos deja mansos como pichones de carnada.
Esta noche quieta, esta noche clara, esta es la noche en que quizás no me di cuenta de algo, por supuesto al ser tan tranquila todos estaban apaciguadosen sus vidas, me incluyo también, y no me di cuenta o puede que si y por ello estoy escribiendo esto.
Mi viejo amigo el miedo me hace sombra, es mi amigo, suena raro lo sé, pero yo no me olvido del miedo, no lo quiero lejos, quiero aprender de el, quiero conocerlo bien de cerca. Así un día podré hacerle frente a su cara, y esa, muy seguramente será una noche quieta y clara, una noche que espera que esa, sea mi última noche y que por fin el sol no la mate. No mate la noche quieta y clara.

lunes, mayo 24, 2010

Libre de pecado

En un mundo alterno se comen las uñas tres hermanas de un sueño, cosas raras pasan ahí pero nadie las ve, un buen día de estos los rayos de la verdad van iluminar ese cuarto oscuro y se les va a venir la noche eterna. Y entre muebles antagónicos se deslumbra el paisaje forrado en latex y olor a vino rancio que manchan las ropas, verdades que se comparten de par en par y oscuridad en el fondo de las pupilas un tanto humedas de tanto llorar.
La más grande es la más hija de puta, de voz aspera y palabras crueles anda de maña en maña conformando su entorno y lo pinta como quiere, le da sus matices negras, le da su toque vulgar, y se sumerge en su mundo pensado que no hay nada más que ver, que ya lo vivió todo, cuando en su ignorancia a veces se sorprende como sus hermanas menores le muestran la cara de la milanesa.
La segunda un tanto yegua, se preocupa por todo y esta medio loca, se emerge en adicciones chatas que la van matando de a poco y tiene sueños en los que por fin es feliz. Le gusta hablar de política y tiene una definición del sentido de la vida que pocos logran encontrar. No cree en la Iglesia y los aborrece con tremendo asco, en cuando puede siempre larga una bocanada en su contra para mostrar sus verdades.
La última, la más niña, esta sola, perdida en un emisferio sin dirección y aunque se cree fuerte es la más frágil de las tres.
Hubo una vez en que casi se pierden, cada una por su lado no encontraban la dirección del camino, no encontraban nada que las motive, el crack ya no era suficiente y la prostitución había perdido clase, ya no era como fue, entonces cansadas de la vida que tenían decidieron intentar ser "normales" ser "capitalistas", se casaron, tuvieron hijos y fingieron creer.
Ahora tienen tres ojos en el rostro para cuidar este nuevo mundo que tienen, pertenecer a la sociedad es algo sumamente distinto y complicado, tuvieron que aprender todas las reglas de la moral machista, heterosexual y católica, tuvieron que aprender a ser "gente bien" y acostumbrarse a la rutina.
Hoy son muy felices las tres, en su mundo, en el mundo, en el Planeta Tierra, donde se comen las uñas y cierran fuerte las ventanas esperando que la luz no entre y las encuentren desnudas, las encuentre para matarlas con piedras, para morir apiedradas.

lunes, mayo 10, 2010

Mañana habitual



  Esa mañana tan habitual como cualquier otra yo me encontraba de regreso a mi casa, el sol entraba por las ventanas del micro y hacía que todo sea un poco más llevadero. Las personas subían apuradas en cada parada y metían sus monedas enojadas para así poder viajar de una buena vez. El chofer con la mirada cansada daba el saludo indiferente de cada día, como quién habla con la pared decía- “Buen día”-, a cada uno que subía mientras los observaba por el espejo retrovisor. 
  A mi la espera parecía matarme, me aburría tanto tener que esperar en cada esquina a que el semáforo se ponga en verde, quería que se valla rápido de una buena vez, me comía la cabeza aunque trataba de ser paciente, era casi el mediodía y estaba muy cansado y con hambre. De nuevo a esperar, de nuevo los autos tocando sus agrias bocinas, los autos, los automovilistas, a los que tantas veces les dediqué esas palabras que mi Madre me decía que eran “malas” palabras cuando era niño, en la actualidad todas se las dedico a “los automovilistas”.
  Entre mis puteadas a los autos, la gente subía y subía, hasta llegar a convertir al micro en una especie de orgía con ropa. De nuevo había que esperar la esquina mágica en la que se bajaban casi todos y por fin se podía respirar.
  La mañana seguía como cualquier otra, de pronto un gordito subió con unos papeles y antes de hablar pidió permiso al chofer. Empezó a contar su historia, dijo que los papeles que tenía en mano eran del doctor, dijo que tenía VIH y que por ello tenía que andar en la calle pidiendo para poder sobrevivir y comprar los medicamentos, lo decía de una forma tan tierna que las tripas se me doblaron, me puse triste muy triste, entonces saqué los últimos dos pesos que me quedaban de casi fin de mes, no me importo y se los di.  Me sentí bien conmigo mismo y no entendí en ese momento y si lo hice por él o por mi, él seguía contando su historia, habló de discriminación por su enfermedad y que por ello no conseguía trabajo. Hasta que rápido una mujer descoloco a todo el mundo, corrió sus largos rulos amarillos del rostro y dejo ver sus facciones, con voz ronca empezó a gritar. En ese momento me quede sordo y lo único que podía oír era su voz.
 -“Yo tengo VIH hace muchísimos años y nunca me corrieron de ningún lado por eso, siempre trabaje, y los medicamentos te los dan en cualquier hospital, así que por favor deja de mentir y engañar a la gente, anda a trabajar, sos un vago mentiroso, no tenes cara”- Indignada y hecha fuego le gritaba, el en tanto sólo se limitaba a tartamudear, sin poder objetar nada de lo que la mujer había dicho, desenmascarado bajó pavorido.
 El silencio volvió al micro junto con la normalidad pero yo podía ver en los rostros de todos, la sorpresa, esa expresión que sólo aparece cuando algo descoloca a la gente y los saca de su mundo y los sumerge en otro al que no están acostumbrados. Otro mundo que no conocen. Me quede con la duda de que si hice bien o no al darle lo poco que me quedaba para sacar fotocopias o comprarme algo, no me importo, sólo me dije que me cuestionaría más otra vuelta cuando escuche un discurso parecido. Fue una mañana tan habitual como cualquiera de regreso a casa.

viernes, abril 23, 2010

Criaturas Paganas

La tarde del 11 de febrero del año 2005 me encontraba en la ciudad de Corrientes a orillas del río Paraná. Miraba desde abajo la inmensidad del puente que cruzaba, aquel río que tanto me había dado; él y la diosa, por supuesto. En ese momento mi vida se basaba en la búsqueda del culto al proceso metafísico de causa y efecto, para poder concretar la energía que culmine en el karma. Esa tarde mágica la encontré a ella, entre los rayos ultravioletas; a ella, mi perdición. Hoy, muchos años después, intento buscarle el lado positivo a todo lo que aconteció: fue un viaje hacia la iluminación, mi veneración y arte místico, mi wicca.
Ella era la luz. En su bautismo de nuevo comienzo el nombre que le di fue “Sol”, porque mí era eso. Desde aquel día en el puente nunca más nos separamos, nos movíamos a todas partes juntos, fuimos uno.
Pasábamos días enteros hablando y hablando. Ella rápidamente se interesó por la “wicca” y el culto, tan atenta estaba a todo que hasta en un momento, no sé cómo paso, ella llegó a superarme. En la oscuridad podía contemplar cómo brillaban sus pupilas dilatadas de tanta ambición.
Si tan sólo me hubiese negado a ir a Santo Tomé, quizás las cosas serían diferentes. Ella estaba muy emocionada con un “seminario” de magia que se dictaba allí una vez por semana. Eso fue lo que me dijo y yo, inocente, creí. El ambiente era raro; al principio pensé que se trataba de una reunión sobre algún dios nórdico o, de última, guaraní, ignorando la cercanía con Brasil, la tierra de los orixas.
Cuando todos estaban de pie tomados de la mano, Sol entró en una especie de transe y en unos cuantos saltos se ubicó en el centro. Al son de una melodía espesa, dolorosa, ella empezó a danzar retorcida en el piso, como si fuera una sirena. Una sirena babeando. Después de que volvió en sí, nos retiramos sin hablarnos.
Esa noche yo no pude dormir y ella parecía muerta. Su camino había cambiado. En un hotel de mala muerte lo poco de corazón que me quedaba se desvaneció junto con unas hojas secas de plantas alucinógenas hechas humo.
Las plumas blancas manchadas con rojo eran lo único que podía ver. Gallinas, gallinas muertas listas para rellenar una almohada y ella, el amor de mi vida, en la cama muerta. La luz que tanto me había cegado se apagó esa mañana calurosa. Entre largos tragos de té negro, yo intentaba recordar qué había sucedido. Recordé el coito sexual que antecedió a su muerte, recordé las gallinas cacareando entre nuestras piernas y ella gritando cuando la sangre salía de los cogotes que arrancaba con mi boca y escupía en su cara, mientras la penetraba.
Observaba con determinación su hermoso cuerpo, la deseaba, y fumaba un cigarro, mientras la única gallina que había quedado viva picoteaba sus heridas y dejaba un profundo hueco en su cara. Me sentí tonto al preguntarme si las aves eran herbívoras u omnívoras, porque ésta se estaba comiendo a mi difunta novia. Mi mente estaba en blanco, una parte de esa noche se me ha borrado de la memoria. Una parte de mí no quiere saber la verdad.
A veces creo verla entrar a la madrugada, creo escucharla decir muchas veces la palabra “sacrificio”, sueño que soy parte de un plan maligno que no se pudo concretar, sé que la diosa fue mi protectora, mi salvación, mi amor.

martes, abril 13, 2010

Cosa

Si esto parece un cuento, tiene mucha coincidencia, tiene mucho que ver, creo que algunos cuentos no son más que anécdotas de hechos que acontecieron hace mucho tiempo y fueron trascendiendo de persona en persona, los más viejos por supuesto.



Este es mi cuento, un día llegaste y transformaste todo mi entorno, te sumaste a mí como una carga más, curiosamente la carga que pesó más, con ingenio e intelecto no podías sólo pasar, tenías que quedarte, instalarte potentemente surgiendo en mi ser, latiendo aquí adentro, corriendo como la sangre que va rápido al suelo cuando sale de una vena cortada.
A veces no se qué parte de todo esto no esta bien, o si esta todo mal ¡no se! Como no se nada de todo esto, como nadie lo sabe, como nunca nadie supo que venías con esos ojos grandes y garras afiladas. Te prendiste con esas garras por mi espalda, afectando todo mi sistema nervioso y logrando sacar partes de mi manera de ser que jamás pude ver en mí, y voy viendo cuanto me dura está fábula traída del más allá, donde reina la sin razón y abunda el delirio y todo es más extremo. La paranoia ya tiene cuarto propio y vive con sed de sangre, dicen que es hereditaria, debo culpar a mi madre.
¡Pero si un día despierto y encuentro que todo esto fue un sueño! Así como cuando pienso que la vida de todos es el sueño de alguien que en cualquier momento puede despertar. ¿Y si vos sos ese sueño? Si nunca estuviste ahí para hacerme volar lejos…
Lo suave de tu piel y olor que tiene sólo fueron las sabanas recién lavadas, que tus besos sólo fueron los lamidos de mi perra por qué quería salir afuera, si los múltiples orgasmos en que nací y morí entre tus piernas, nada más fueron producto de mi mente en ese sueño causado por una reciente película, esas de las que excitan. ¿Qué se hace? Si en realidad esa mirada que me observaba con atención en cada facción de mi cara mientras escuchaba un “te amo”, sólo fue nada, sólo eso fue, viviría creyendo que horrible es soñar, que mal se siente la ausencia.
Este es mi cuento sin final, se escribió un día en un papel bien blanco sin líneas con letras grandes y desbordadas.

jueves, abril 08, 2010

Killing me softly with his song

Hoy mientras acomodaba los platos para lavar escuche tu canción, y una sensación extraña se apodero de mi, era el pasado. Y recordé esa vez que por primera vez la escuche…yo estaba acostado moribundo no sabía ni que tenía pero me picaba todo el cuerpo estaba plagado de ronchas, lo más horrible recuerdo era la tristeza que tenía por qué no te iba a poder ver. No me importaba lo que estaba sufriendo y lo mucho que picaba, me importaba que esa mañana en aquél acto de 25 de mayo del año 2.003 vos ibas a estar y yo no te iba a poder ver. Miraba el techo y en lo único que podía pensar era en tus largos cabellos dorados, en tu sonrisa hermosa, en tus labios rosados y ese olor tuyo, daba vueltas y vueltas en la cama maldiciendo el hecho de que me pasara eso justo cuando tenía tantas ganas de verte, fue entonces cuando en la radio una voz tan dulce empezó a susurrar y yo caía lentamente, era como si saltara de una montaña, creo que nunca voy a poder describir lo que sentí pero te sentí a vos.

Era como si de repente tú espíritu o lo que sea entre tanta confusión y fiebre se acerco a mi, y yo no podía parar de amarte así de quererte tanto sin saber por qué, justo cuando escuchaba esa canción te amé más que nunca, en ese momento mis hormonas y las toxinas que causan el amor se liberaron como en el final de un exorcismo, era amor.
Como dije “era” amor, hoy sólo queda el recuerdo y esta la vez número 1.000.000.000 que escribo por vos, pero escribo en la memoria de lo que sentí o sentía cada vez que escucho nuestra canción, escribo en la memoria de ese amor puro que sentí por vos cuando era adolescente y de lo mucho que tú inmadures o lo pendeja que eras me hizo sufrir. Las veces que escuche esta canción poronga y pensé que nunca más en mi puta vida iba a poder volver amar a nadie que no seas vos, y hoy las cosas cambiaron tanto, me mude a otro planeta, se llama “Marte”.
No sólo que amo, si no que puedo disfrutar de este amor, y yo qué pensé que no te a iba a olvidar nunca, y yo que pensé que nunca más iba a poder sentir eso que sentía con nuestra canción, nunca más pero para mi suerte muchos, muchos años después una noche de domingo te olvide.
Y antes que medias como tres metros para mí, misteriosamente cuando hablamos hace mucho, un verano cualquiera me di cuenta de que medias un metro y medio, un metro veinte casi, mira… Y esa noche que me mandabas mensajes en el boliche diciendo que te querías ir conmigo y yo no paraba de pensar en mi nuevo amor y de disfrutar de mis amigos, ni se me cruzo por la cabeza acercarme a vos, nada, es como la canción de una amiga que dice así “¡ERAS TODO PARA MI Y MORISTE ASÍ, DE REPENTE!”
Bueno me fui al carajo, mi intención era acordarme de lindo, perdón si me salio la mierda pero escuche tu canción y me acorde de vos, y no puedo creer cómo paso el tiempo y no puedo creer que hoy hace mil que estoy en otra historia, que es tan distinta, ¡que viejo estoy!...

Strumming my pain with his fingers,
Singing my life with his words,
Killing me softly with his song,
Killing me softly with his song,
Telling my whole life with his words,
Killing me softly with his song ...