Si me pongo a analizar, si me adentro a mis oscuras entrañas lo que puedo concluir son ciertas cosas, sostenidas de maneras muy débiles y sin fuerza. Lo único que sé a estas horas es que mis apuntes huelen a pollo descongelado, que la mermelada no engorda, que el grano en mi cuello es en forma de chupon y demás cosas que flotan en la superficie y se mueven cada vez que pronuncio mis ojos de abajo para arriba.
Voy a tener que fijarme en mis entrañas más claras, más blandas, más agudas, agudizarme, desdoblarme y entrar en trance para poder descomponer esto que intento descifrar al mirarme, al verme en el espejo, observarme detenidamente y ver, a ver qué se encuentra, o mejor, no encontrar nada, solo muecas falsas y entes adobados que se acumulan en los poros, y vos sabes que son frustraciones de última temporada, y demás kilos de tóxicos y cosas que aspiraste años anteriores. Nos encontramos por ejemplo, como charlábamos hoy, -“si, a la merca de acá la entrevieran con huesos de personas”-, -“perdón, entonces vos te aspiraste a medio cementerio”-, y las costillas se nos desacomodaban de la risa, igual hay que detenerse en ese instante en que se pronuncio algo tan fuerte y tan groso, en ese mismo momento que no se estaba hablando de cemento (que es por lo general lo que se hace), se estaba hablando algo muy grande y sin embargo no quedo tan mal, o debe ser nuestra tendencia de reírnos de la vida, de tener este humor tan negro, a pesar de ser unos pobres sensibles, que contradictorio. Ya me fui al carajo, es que eso habla de las entrañas de uno, literalmente digo, lo que se lleva en las entrañas, ja, y se encuentra con cosas pocos felices, con esas cosas que se guardan y quedan ahí acumuladas, y si me detengo cuidadosamente y presto atención a cada centímetro de mis tripas, puedo quizás hacer un balance que me de que esta todo muy para el ojetee(para la mierda), o al final de cuentas no hay de que asustarse y al igual que el sol en mi espalda nació un día de los muertos, de la noche oscura de cada día también sale el sol.
Me acaricio yo mismo mi panza, que se toca sola últimamente, unos besos le vendrían bien cada tanto, la analizo para sentir que tiene guardada, y mi panza está tan flaca, debe ser por mis entrañas secas, analizo ese espacio metafórico que existe ahí en donde todos los pensamiento hacen choque, y repercuten de manera destructible, se estrellan ahí, se revientan, hacen pogo, se enfiestan, se golpean de manera violenta y desmesurada, se suicidan mutuamente, se cortan hasta desangrarse, bueno, (me encanta exagerar es verdad), vuelvo a la panza como figura elocuente en que mis caprichos emocionales hacen todas esas cosas que mencione de manera eufórica anteriormente, y resulta ser que mi panza se encontró bien hoy a pesar de que le dieron sentencia final. Es más hasta me animo a decir que me encanta encontrar mis entrañas enrolladas y dolidas, y ya sé que soy masoquista, simplemente está vez es diferente.
Era un dolor placentero, ya no dolía de la misma manera, me encontré tras reventarme muchas veces con ella, la madre de todos los dolores de cabeza, la verdad, y la verdad ya la sabía hace rato, que no la quiera ver y seguir rebajándome, demostrando el poco amor y respeto que me tengo a mi mismo, eso es otra cosa, no voy a decir como todos los pajeros, que abrí los ojos y por fin pude ver, aunque de alguna manera lo este insinuando, pero lo que trato de decir es otra cosa, es que me permití pensar por fuera del circulo vicioso en que estaba sumergido, y hacer catarsis a partir de eso, y darme asco, y sentir asco de la vida, de las cosas que había decidido hacer, vos no fuiste menos, pelotuda, y sabes que te estoy hablando a vos, ja.
Cabe mencionar que no estoy escribiendo para todos, es decir me chupa si se entiende o no lo que intento contar, lo que me refiero, no me importa, tengo ganas de escribir lo que quiero y de la forma que quiero y decir (un cuarto) de lo se me cruza y no temer por ello, y no quedarme con las ganas. No quedármelas en mis entrañas golpeadas pero que sonríen.
sábado, noviembre 27, 2010
viernes, noviembre 26, 2010
Girando
La tarde era ardiente, el sol que se prestaba a chamuscar al más colorado alérgico con pecas o cualquier inadaptado a él, yo sin embargo andaba feliz por la calle, esa felicidad ciclotímica que hace tiempo no sentía, sin saber bien la causa de ello, se supone que debería estar triste. Mi piel no se hacía drama ni por la triste situación ni por el sol, años de historia de generación en generación, desde que los padres de mis padres de mis padres se cruzaron por primera vez con unos autóctonos y decidieron revolcarse mutuamente, me dieron esta genética que hace que yo me pueda cagar de risa del sol, y diferencia de algún hijo de polaco u alemán, italiano o lo que sea, a mi el sol me chupa tres huevos, por mestizo.
Bueno, volviendo a la tarde, con la Victorina nos embarcamos en una nueva aventura. Había que conseguir mucha gente, mucha gente que se movilice por nuestra protesta, teníamos que sacarle la careta a unos cuantos y para poder difundir nuestro mensaje, las cuadras nos esperaban por recorrer y la lengua para convencer.
Yo anteriormente me rehusaba a ir a ese lugar, ellos eran una mayoría que nos podían ayudar, pero no me sentía parte de ese "selecto" grupo, me sentía de otro palo, sin embargo tras el lavado de cerebro de la Vic, no me quedo otra que empalagarme en su discurso tergiversado desde todas las perspectivas posibles, y bueno fui, con la idea en mi que solo iba de acompañante, y me permití ir.
En una habitación marrón, en forma de circulo estaban todos, hombre y mujeres de todas las edades, no eran más de 15 personas, había que saludar, que cosa más incomoda para mí, decidí pasar la mano que es lo más fácil y rápido, me senté y me predispuse a escuchar sus discursos. Eran los deskamisados, "Peronismo de izquierda", algo así, una rama más del tan heterogéneo y liberal partido peronista, y el nombre Néstor, se pronunciaba tanto como se movían los labios, y los sinónimos, y militancia y más peronismo como disco rallado.
En la primera que pude me propuse aclarar una duda, de manera disimulada me referí a una agrupación de elite de mi facultad, la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Plata, que se hacen llamar “kirchneristas” y tranzan su política mediocre y superficial, su militancia se basa en pintar cartelitos muy lindos y darle a los chicos un buffet con televisor pantalla plana y unas computadoras con Internet, y demás tejes y manejes para ganar como sea y por sobre quienes sean, las elecciones, obviamente que no tardaron en darse cuenta de quienes estaba hablando. No dijeron nada. Entonces solo uno, me dijo, -“vos fíjate, hace cuanto años que están y nunca lograron trascender ni como agrupación de esa facultad o otras facultades y muchos menos más alto, siempre quedaron ahí y por algo será”-. Después de ese comentario no necesite escuchar más nada, y me sonreí por dentro.
Pero no tardo en llegar el instante en que mis oídos se lamentaban, se horrorizaban con lo que estaba escuchando, no tardo su pedante y soberbio orador en decir cosas tan desagradables, que mis diferencias ideológicas con ellos se acentuaban más y más, -“Si tengo que tranzar con Menem para profundizar el cambio, lo hago”-, -“si hay que intervenir una provincia para profundizar el cambio, hay que hacerlo”-, tiraba de esas frases una tras otra, y yo en una no aguante y me fui afuera a fumar un pucho. En mis últimas secas pensaba, en que cómo puede ser que estaba en ese lugar, y tenía ganas de decirle a mi amiga que me saque de ahí ya, que la voz de ese tipo me irritaba y su complejo de intelectual despreocupado de su imagen ya estaba muy trillada y a mi no me importaba seguirle el ritmo, no pensaba que al cambio se llega por cualquier lado, ni pasando por encima de otra gente, ni mucho menos matando, ni mucho menos con muerte.
Este zurdo se las tomo, se las tomo muy respetuosamente, sabiendo que prefería que lo bardeen, que le digan “trotsko”, aún sabiendo que Trotsky nada tenía que ver con el, ni que esas personas que utilizaban ese termino de forma degradante sabían bien quién fue ese tipo, yo no hubiera buscado esa multitud, ni siquiera prestaron demasiada atención a nuestro discurso ni se pusieron a favor, no se la jugaron por nosotros y muchos menos nosotros por ellos.
jueves, noviembre 18, 2010
Mi utopía maliciosa
Me dieron ganas de ser anarquista, de creer en el amor libre, de estar a favor de la libertad, a diferencia del marxismo que se acentúa en la explotación, yo prefiero ahondar en la dominación, y tener una mirada más amplia para poder salir de lo tradicional, meterme en un terreno más intimo, más profundo hasta caer más bajo.
Hilando fino puedo ver lo intenso de todo esto, y lo poco que puedo escuchar, agradezco tener cerebro, celebro poder entender, descifrar, que no me cueste saber la verdad del sistema en el que estamos inmersos, aunque digan que soy negativo, yo sé encontrar la luz en este pantano aunque no parezca. Subordinado a lo cotidiano que me come la cabeza, emancipando conceptos en mis adentros contradigo todo el tiempo lo que siento, hago el balance pero no me salen las cuentas, nunca fui bueno para sumar y no estoy refiriéndome a las matemáticas.
Estoy harto de los roles, las etiquetas, las premisas, las tendencias, soy yo, o es que todo esta tan desgastado, tan podrido, ya estoy negativo de vuelta, pero no se escuchar melodías, debe ser por eso. Vos pensá que todo se va aclarar pronto, que la revolución esta cerca y se hace con las urnas, que el neoliberalismo y las privatizaciones nada tienen que ver con lo acotado, los estragos en tu vida, de el vació interno y la degradación, que no están ligados a la iglesia, que te pide que reces, con cartelitos que dicen que el hombre es grande cuando reza, cuando es sumiso a las ordenes de un dios furioso y despiadado.
En otra frecuencia, voy, lejos de la tuya, de los demás, aunque me miren con recelo, prefiero quedarme en las minorías, ser un mártir como dice Benedetti, antes que un verdugo, no quiero el paraíso plagado de inmundos asesinos, yo tendría que ir al cielo aunque no creo que tal cielo exista.
No quiero paridad, no me quiero ni asemejar al modelo de vida, de familia de clase media ascendente, ingresar a las filas de nuestro tan bien ponderado socialismo, con una profesión digna, administrando mis horarios en el campo laboral, explotado por un patrón a cambio de migajas, como lobo manso. Tampoco ansió el poder absoluto, ni que me lustren las botas, ni que me saluden por miedo, falsos, sin más amigo que mi sombra.
Las instituciones que nos educan para pensar, sentir y contestar, esas instituciones que yo gozo cuando las siento debilitadas en cada crisis, que pierden peso poco a poco, los puedo ver caer, hondo su discurso ya no sirve como antes, lo pude observar en el 2001, y lo puedo ver ahora, como cuando se baten a cachetasos en el parlamento, mientras yo me cago de risa y me arrojo libremente a mis ideales. Papagayos medievales.
Que triste, que triste caricaturas que aceptan y aspiran serlo todos, no asumen el desafío, no voy a ser como ellos, no voy formar parte de este consumo vicioso, no voy a creer que estoy condenado, me quedo con mi mundo diferente, no voy a ser gobernado por este sistema de poder, de los que imitan, los voces de ecos ajenas, que no me representan, que no van de la mano de Galeano, del doctor Maradonna, (No estoy hablando del jugador de fútbol) de Pessoa, y tantos más que, "cantaron la cantinera del infinito en un gallinero".
Cómo hago para plantear esto? cómo cuestiono el hogar, la reproducción biológica, la rutina establecida, cómo propago este ideario de amor libre que entiendo, en las estructuras bien arraigadas de esta sociedad, cómo puedo abolir todo esto en mí y en los demás, cómo puedo hacer para que dejen de ser solo teorías, y no volverme loco en el intento.
Hilando fino puedo ver lo intenso de todo esto, y lo poco que puedo escuchar, agradezco tener cerebro, celebro poder entender, descifrar, que no me cueste saber la verdad del sistema en el que estamos inmersos, aunque digan que soy negativo, yo sé encontrar la luz en este pantano aunque no parezca. Subordinado a lo cotidiano que me come la cabeza, emancipando conceptos en mis adentros contradigo todo el tiempo lo que siento, hago el balance pero no me salen las cuentas, nunca fui bueno para sumar y no estoy refiriéndome a las matemáticas.
Estoy harto de los roles, las etiquetas, las premisas, las tendencias, soy yo, o es que todo esta tan desgastado, tan podrido, ya estoy negativo de vuelta, pero no se escuchar melodías, debe ser por eso. Vos pensá que todo se va aclarar pronto, que la revolución esta cerca y se hace con las urnas, que el neoliberalismo y las privatizaciones nada tienen que ver con lo acotado, los estragos en tu vida, de el vació interno y la degradación, que no están ligados a la iglesia, que te pide que reces, con cartelitos que dicen que el hombre es grande cuando reza, cuando es sumiso a las ordenes de un dios furioso y despiadado.
En otra frecuencia, voy, lejos de la tuya, de los demás, aunque me miren con recelo, prefiero quedarme en las minorías, ser un mártir como dice Benedetti, antes que un verdugo, no quiero el paraíso plagado de inmundos asesinos, yo tendría que ir al cielo aunque no creo que tal cielo exista.
No quiero paridad, no me quiero ni asemejar al modelo de vida, de familia de clase media ascendente, ingresar a las filas de nuestro tan bien ponderado socialismo, con una profesión digna, administrando mis horarios en el campo laboral, explotado por un patrón a cambio de migajas, como lobo manso. Tampoco ansió el poder absoluto, ni que me lustren las botas, ni que me saluden por miedo, falsos, sin más amigo que mi sombra.
Las instituciones que nos educan para pensar, sentir y contestar, esas instituciones que yo gozo cuando las siento debilitadas en cada crisis, que pierden peso poco a poco, los puedo ver caer, hondo su discurso ya no sirve como antes, lo pude observar en el 2001, y lo puedo ver ahora, como cuando se baten a cachetasos en el parlamento, mientras yo me cago de risa y me arrojo libremente a mis ideales. Papagayos medievales.
Que triste, que triste caricaturas que aceptan y aspiran serlo todos, no asumen el desafío, no voy a ser como ellos, no voy formar parte de este consumo vicioso, no voy a creer que estoy condenado, me quedo con mi mundo diferente, no voy a ser gobernado por este sistema de poder, de los que imitan, los voces de ecos ajenas, que no me representan, que no van de la mano de Galeano, del doctor Maradonna, (No estoy hablando del jugador de fútbol) de Pessoa, y tantos más que, "cantaron la cantinera del infinito en un gallinero".
Cómo hago para plantear esto? cómo cuestiono el hogar, la reproducción biológica, la rutina establecida, cómo propago este ideario de amor libre que entiendo, en las estructuras bien arraigadas de esta sociedad, cómo puedo abolir todo esto en mí y en los demás, cómo puedo hacer para que dejen de ser solo teorías, y no volverme loco en el intento.
"Bailábamos la danza de la lluvia, fumábamos la pipa de la paz, hablábamos con la naturaleza, buscábamos la senda del jaguar"...
domingo, noviembre 14, 2010
SUGAR!
Abrazo la almohada, es verdad, también lo es que me abrazo yo solo, y duermo en la misma posición como si fuese que vos estas en mi espalda, y yo pegado ahí puedo sentir esa seguridad, esa paz, ese amor absoluto e incondicional que solo en tus brazos sentí.
No me canse de vos, amor, me canse de mí, me canse de ser un asqueroso, un hipócrita, un inmaduro, y por sobre todo un cobarde.
Y me arme de lo que no tenía para intentar llevarme el mundo por delante, me olvide mi amor egoísta por vos, ese amor que hacía que todo lo hermoso de este planeta tierra, a tu lado sea opaco, me dejé arrastrar por la costumbre que me saturo y comencé a ver las carnes flácidas aisladas entre cuatro paredes hasta querer correr de ahí, hasta escupir bien alto como niño ingrato.
Las señales, las actitudes, las muecas, los gritos, la locura, la frialdad, el aburrimiento, el aislamiento, la juventud, todos indicios de que estaba desgastado, raspado, roto, desvalido, y demás síntomas. Un día me levante luego de un largo proceso, ya no era yo, vos eras vos pero yo era esto, este bicho raro que ahora escribe, que ahora anda suelto por ahí, y se pregunta si será este el camino que quiere recorrer o el qué necesita, y se pregunta dónde fueron todos esos sueños que tenía con vos, con tú persona, en qué momento dejamos de ser, en qué momento te descuide, en qué momento me descuidaste.
Retrocedo, vuelvo mi mente a ese tiempo, no hace mucho, cuando me dicen dónde estabas en tal año, y yo no se dónde estaba pero me acuerdo de mi cuerpo y lo encuentro en tu cama, todas las veces, después años así me vuelvo a encontrar, pero si me dicen ahora dos semanas atrás, no se ni dónde estaba parado, ni quién era yo, ni quienes andaban por ahí, cómo no se nada desde hace tiempo.
A veces, en mi soledad morbosa, me encuentro recordando las mañanas en que miraba tú rostro y sentía que no existía criatura más hermosa en el mundo, o de las veces que te olfateaba una y mil veces, tratándome de explicar cómo no tenías ni un poquito de olor a mugre, era como si tu piel se camuflara en distintos aromas todo el maldito tiempo, y te odiaba por ello.
Solo me gustaría que entiendas, que sepas que para mí nunca nadie te va a llegar ni a los talones, por más que te tiré por la ventana, te suicide, por más que fui una basura, la peor rata, nadie me había hecho sentir eso que vos me diste, nadie había hecho mis sueños realidad, nadie nunca fue tan importante.
¿Cambiamos nuestros sueños por planes, verdad? ¿O acaso estoy muy equivocado?, nos volvimos tan malos, dejamos de desear, nos olvidamos de nuestros piececitos fríos acurrucados en la punta junto a la bolsa de agua caliente, yo te dije de recurrir a estrategias, te dije de cambiar de lugar, intente recordar cómo eran esos días, en que vos salías de tu comodidad y te integrabas a mis condiciones, y venías a mi mundo, te capturaba aquí, justo en mis muros, te cocinaba, te hacía el amor, y dormías en mi cama, y yo era más feliz.
Puedes decir ahora, ya lo sabemos, perdimos o ganamos, eso quiero que intentes decir ahora, yo no me arrepiento de nada pero ¿sentiste melancolía alguna vez?, fue todo tan rápido, digo, si lo pienso me parece ayer que camine cuadras y cuadras, que cruce por debajo de un balcón antes de llegar a vos, y me sentí raro, y sentí como si por dentro sabía que después de pasar por allí, no habría retorno, y cada vez que pasé , que paso por ahí, recuerdo que sentí eso.
Ahora que dejé mi servidumbre tranquila por una libertad peligrosa, trato de entender el masoquismo, trato de saber mientras me encuentro tan diferente, voy por caminos tan lejanos al tuyo, y no lo puedo creer, no lo puedo creer mi amor.
martes, octubre 19, 2010
PACO
Había perdido la noción del tiempo, puede por el intenso calor o por la ciudad vacía, sin vida, ningún alma en pena rodando por la vereda de la plaza nueva con sus dibujos frescos y deformes. Faltaba media hora para que mi amiga salga del laburo, y yo quería cambiar la rutina, salir de ella, con los últimos centavos en el celular, escribí un mensaje y le dije que traiga un tinto en treta, de los más baratos, con un poquito de hielo.
La Plaza me resultaba agobiante con las horas que no pasaban más, me moría de aburrimiento, de calor. Pensaba, mi cabeza como siempre me retumbaba, y en mi pensamiento estaba el, y el transcurso de los días y la incógnita de por qué no volvió nunca, de por qué me dijo tantas cosas lindas para después hacerlas con sus actos horrendas, en lo contrario a todo lo que hablábamos de crecer juntos, de vivir juntos, de pertenecernos. Nada de ello sucedió, y yo ahí más solo, me acordaba de lo feliz que fui muy poquito tiempo, mis tripas se doblaban en cada estrofa que mis neuronas lo pronunciaban. Y mi amiga no caía nunca.
La Plaza me resultaba agobiante con las horas que no pasaban más, me moría de aburrimiento, de calor. Pensaba, mi cabeza como siempre me retumbaba, y en mi pensamiento estaba el, y el transcurso de los días y la incógnita de por qué no volvió nunca, de por qué me dijo tantas cosas lindas para después hacerlas con sus actos horrendas, en lo contrario a todo lo que hablábamos de crecer juntos, de vivir juntos, de pertenecernos. Nada de ello sucedió, y yo ahí más solo, me acordaba de lo feliz que fui muy poquito tiempo, mis tripas se doblaban en cada estrofa que mis neuronas lo pronunciaban. Y mi amiga no caía nunca.
Me acerque al kiosco en donde desde principios de año ella se encontraba las 24 horas del día trabajando,por unas miserables monedas. Nos miramos cómplices, mientras ella hablaba con el cajero, yo saqué de la heladera el vino y lo metí en mis pantalones, mi remera larga con mis costillas flacas me ayudaron a pasar desapercibo, con una sonrisa picara me aleje diciéndole adiós con las manos, ella se hizo la que no me vio.
Mi amiga cayo al rato, yo me había tomado todo el tinto, me lo tomé así, puro, aunque se prestaba más para la birra, no se qué tengo con el tinto que siempre me puede más, yo sabía y así fue, ella saco una latita de las grandes y era bien fresca, con los puchos que iban y venían las tomamos todas en un santiamén. En un momento perdí la cuenta de las veces que fuimos y volvimos en busca de más, y curioso, que en ninguna de las pasadas no había nadie, ningún otro ser humano en toda la tarde, en toda la noche que se trasformaba en madrugada, nadie, solos.
Estábamos ebrios, nos reíamos de un sapo, después yo lo tenía en la mano y se lo tiraba a ella, ella corría despavorida, a los gritos, después lo agarraba ella y yo corría, nos reímos tanto. Al rato, a los dos nos colmo el silencio, los recuerdos se nos pasaban por los ojos pero ninguno decía nada, ambos sabíamos qué estábamos pensando, no había por qué admitir la soledad de cada uno.
Le dije que me esperará un toque, dos segundos, corrí al departamento, como pude subí las escaleras, del cajón tomé la navaja plateada y el pegamento, coloque todo en mi bolsillo y baje a los humos. Corrí a la plaza, con cuidado le revoleé la navaja y ella empezó a cortar el treta, no se para qué me fije, si no había absolutamente nadie en la ciudad, todos estaban de vacaciones, veraneado felices. Nunca falta un azul merodeando por donde no debe u ausente donde si debe estar, observe con atención por las dudas. Ella me grito que ya estaba todo listo.
Con las dos manos apreté fuerte el pegamento sobre el tetra, con los deditos lo acomodaba para que no se desborde, y ya el olor empezaba a cubrir nuestras fosas nasales. Aspiré con ganas, a la segunda pensé “esa va a tú salud”, y succione con más ganas, ella solo le dio uno pequeño y se tiro boca arriba a mirar las estrellas, yo me seguí dando.
Nada, ningún alma en pena, solo los dibujos deformes, y coloridos, el perro pintado de cara grande, se movía, lo escuchaba ladrar, curiosamente ladraba como mi perrito, y las letras deformes ahora parecían rectas. Yo la vi con la cara pegada al tetra, eso recuerdo, y recuerdo también que nos reímos mucho.
Podríamos haber matado alguien, que nadie se enteraba, podríamos haber armado una partusa de barrio, solo los dos, y nada, nadie, en un momento creo haber visto un pobre, con los harapos viejos, cubierto por cartones y las jorobas cansadas, solo se limito a mirarnos, como con pena, el sentía pena de nosotros, que ironía, y nosotros nos reíamos, nos reíamos fuerte, le dije, “qué miras negro de mierda”, el siguió, ignorándome por completo.
Cuando desperté, los ruidos de los autos me comían la cabeza, ella no estaba, yo como sonámbulo me alejé de la ventana de la estación donde me encontré durmiendo a la mañana siguiente, una cuadra después de la plaza dónde la vi por última vez.
A veces creo tener flashes, los tipos estos que vienen y me revientan a patadas en el piso, flashes de gritos, los dos gritando como locos, tengo un moretón gigante en la espalda y creo que fue cuando me tiraron, ahí en esa esquina. A vos no te tiraron, a vos te llevaron.
Cada vez que veo un hombre bajar de una camioneta algo se me retuerce adentro, cada vez que llega la noche estoy en estado de alerta, y en la mañana recién puedo cerrar los ojos y despierto con la ilusión de que vos estés a mi lado. Cambiaria todo por volver el tiempo atrás y estar conciente, y recordar y cuidarte, y no dejar que te lleven. Cambiaría las ilusiones de que el amor vuelva, de que se cumplan todos esos sueños de prosperidad monogámica que tenía, todo cambio, ya absolutamente ya, si hay un diablo mi alma se la doy, pero dejaría todo, no me importa más nada. Eso no va a pasar, y ahora sé que tan feliz era en verdad, por poder contar mis días con vos, y ahora que ya no esta más amiga mía, mi vida daría para que estés bien, y para que vuelvas también.
Perdón si algunas cosas no se entienden bien o hay errores, se me vino a la cabeza esta historia y bueno la plasme....
domingo, octubre 10, 2010
Una pena!
Echando alcohol arriba, las cosas se solucionan para no tirarlas, expresaron recién, ojala pasara lo mismo conmigo, para que me solucione y no me tiren. Este concepto, de tirar, es nuevo en mí, hasta hace poco nunca lo había experimentado, esto de ser un despechado, desmoralizado, derrapado, descocado, lo último puede ser. Pero todos vienen acompañados del "tirar", "tirado".
Está fue una semana de palabras nuevas, palabras que nunca uso, entre ellas me dijeron dos, "mueje" y "ameba", no es que no las escuché antes, o no las conocía, soy tan convencional con las palabras, a veces trato de incorporarlas, como otras cosas también, pero todos tienden al descarte así que, yo hijo de la misma era, no puedo ser menos.
Freses nuevas también, claro.
"Intentaron mandarme a rehabilitación y dije, no, no, no", dice una loquita en otro idioma, rehab,"rehabilitarme de vos", también dice otra, bien yegua. Yo prefiero un día al aire libre, me rehabilita para volver más intoxicado aún, con ideas que flotan en mis neuronas con poca memoria a corto plazo, me desestabiliza tanto, deben de ser mis días tan turbios, que la paz de los árboles y ríos ya no son para mí. Mientras caminaba por un puente, sentí que nunca me había sentido así en la vida, como me siento hoy, que cosa más rara de experimentar, siempre supe de esta situación por las formas chotas y de mercado en que te las dicen, a mi personalmente me desagradan, el despojo al ser humano es tan frecuente, yo lo práctico a diario, y aquí que me encuentro con la contradicción del perro al que el árbol lo mea.
"Chorizo, rico el chorizo, se termina rápido como el amor", dijo un viejo y yo no pude disimular mi mueca irónica ante lo que había escuchado, dale viejo choto, vende tú chorizo, véndelo, tratando de no tirar frases, conceptos, palabras, que lo único que logran es desestabilizarme, tan maricon puedo ser, tan sensible, me molesta tanto ser así, hay gente que pasa por cosas peores y me hacen sentir tan de cuarta al verme así, demacrado con el paso de los días, por nada, por una oferta al pasar.
Basta de tirar, tirarla, tirármela, este abrupto orgiástico me desvela, en dónde quedan otros conceptos, después de acabar cuatro veces, después de sentirte como la más hija de puta de todas, después de fundirte tantas veces sin pensar en nada, y despertarme así, tan feliz de la vida, y ver que hay otro día y otra nueva situación, situaciones nuevas que se presentan de cosas que nunca habías hecho, y por qué tiene que estar mal, no fue tan malo tomarte de la mano, no fue tan malo mirar mientras mi mirabas, no fue tan malo ver tus fotos y darme cuenta de que te importo, no fue tan malo saber que el dolor ahora era más soportable después tanto sadomasoquismo.
Veo como en secuencias los conceptos de la sociedad, los veo manejarse, los veo leer estas palabras, los veo sacar sus propias conjeturas según el grado de moral católica, machista y heterosexual que tengan, veo las imágenes, los rostros de Liliana, Ernesto, Isabel, Negrita, Fernando, Jonatan, Eduardo, todos seres que admiro, que van bajó mi misma perspectiva, ven con un igual cristal al mió, y les chupa, también seguro les arrojaron conceptos, los tiraron, los despojaron, los hicieron llorar sangre, y hoy, sentados en su eternidad, que no es ninguna nube celeste, ni nada parecido, ahí sentados en los corazones de espíritus que sueñan para mejor, son felices.
"Sería una pena quedarme en el tiempo del vicio y el sexo barato. Aunque te digo que a veces tan mal no la paso. Pero a veces hasta el más idiota merece un poco de calor…Y si es el tuyo mejor, porque el tuyo es el mejor".
Está fue una semana de palabras nuevas, palabras que nunca uso, entre ellas me dijeron dos, "mueje" y "ameba", no es que no las escuché antes, o no las conocía, soy tan convencional con las palabras, a veces trato de incorporarlas, como otras cosas también, pero todos tienden al descarte así que, yo hijo de la misma era, no puedo ser menos.
Freses nuevas también, claro.
"Intentaron mandarme a rehabilitación y dije, no, no, no", dice una loquita en otro idioma, rehab,"rehabilitarme de vos", también dice otra, bien yegua. Yo prefiero un día al aire libre, me rehabilita para volver más intoxicado aún, con ideas que flotan en mis neuronas con poca memoria a corto plazo, me desestabiliza tanto, deben de ser mis días tan turbios, que la paz de los árboles y ríos ya no son para mí. Mientras caminaba por un puente, sentí que nunca me había sentido así en la vida, como me siento hoy, que cosa más rara de experimentar, siempre supe de esta situación por las formas chotas y de mercado en que te las dicen, a mi personalmente me desagradan, el despojo al ser humano es tan frecuente, yo lo práctico a diario, y aquí que me encuentro con la contradicción del perro al que el árbol lo mea.
"Chorizo, rico el chorizo, se termina rápido como el amor", dijo un viejo y yo no pude disimular mi mueca irónica ante lo que había escuchado, dale viejo choto, vende tú chorizo, véndelo, tratando de no tirar frases, conceptos, palabras, que lo único que logran es desestabilizarme, tan maricon puedo ser, tan sensible, me molesta tanto ser así, hay gente que pasa por cosas peores y me hacen sentir tan de cuarta al verme así, demacrado con el paso de los días, por nada, por una oferta al pasar.
Basta de tirar, tirarla, tirármela, este abrupto orgiástico me desvela, en dónde quedan otros conceptos, después de acabar cuatro veces, después de sentirte como la más hija de puta de todas, después de fundirte tantas veces sin pensar en nada, y despertarme así, tan feliz de la vida, y ver que hay otro día y otra nueva situación, situaciones nuevas que se presentan de cosas que nunca habías hecho, y por qué tiene que estar mal, no fue tan malo tomarte de la mano, no fue tan malo mirar mientras mi mirabas, no fue tan malo ver tus fotos y darme cuenta de que te importo, no fue tan malo saber que el dolor ahora era más soportable después tanto sadomasoquismo.
Veo como en secuencias los conceptos de la sociedad, los veo manejarse, los veo leer estas palabras, los veo sacar sus propias conjeturas según el grado de moral católica, machista y heterosexual que tengan, veo las imágenes, los rostros de Liliana, Ernesto, Isabel, Negrita, Fernando, Jonatan, Eduardo, todos seres que admiro, que van bajó mi misma perspectiva, ven con un igual cristal al mió, y les chupa, también seguro les arrojaron conceptos, los tiraron, los despojaron, los hicieron llorar sangre, y hoy, sentados en su eternidad, que no es ninguna nube celeste, ni nada parecido, ahí sentados en los corazones de espíritus que sueñan para mejor, son felices.
"Sería una pena quedarme en el tiempo del vicio y el sexo barato. Aunque te digo que a veces tan mal no la paso. Pero a veces hasta el más idiota merece un poco de calor…Y si es el tuyo mejor, porque el tuyo es el mejor".
martes, octubre 05, 2010
La danza Inmóvil
Sobre el desarreglo de las sábanas, nuestros cuerpos eran los de un náufrago, únicos sobrevivientes del jubiloso tifón que había derribado floreros, botellas, vasos. Nuestros cuerpos no podían contener más gozo. Todavía empapado por el entresueño, giré sin darme cuenta y al recostarme en tus pezones, los roze con mi pecho. Y fue como si un loco corriendo por entre los árboles de un bosque calcinado por el verano arrojara teas que al instante lo incendiaran todo. Nuestros cuerpos ya no podían tolerar mas placer y sin embargo, entreverándonos de nuevo, descubrimos que esos bosques en llamas, era menos que el fuego de una rama, menos que el fuego de una hoja, a penas el comienzo del comienzo.
En el espejo, frente a la cama, contemplé los movimientos vertiginosos y lentos de un animal que mis ojos jamás habían visto. Vi que las piernas convulsas del cuadrúpedo luchaban entre sí.
Vi cómo sus cuatro piernas se fundían en dos. Vi que el bellísimo monstruo era bicéfalo, que sus cabezas peleaban, se mordían, se besaban, se arrancaban los hocicos. Vi que sus dos cabezas se juntaban en una sola. Vi la desesperación de sus cuatro ojos resistiéndose a ser dos. Y en los ojos que sobrevivieron vi el júbilo de ser ya sólo dos. Vi como los veinte dedos de las manos de la bestia forcejeaban, se debatían, desaparecían detrás de su lomo y reaparecían convertidos en diez, las uñas del uno en los dedos del otro. Vi que sus nuevas manos acometían lo que quedaba de sus rostros, desgajaban dos de los cuatro labios del jadeante animal malherido, le dejaban una sola, insaciable boca. Vi que uno de los labios pertenecía a la nueva cara y el otro a la abolida. Vi que las crines ahora sin contienda, mansamente se entremezclaban en una sola pelambre de cabellos, ora negros, ora castaños, ora azabaches, ora verdes. Vi como la bestia se iba pacificando aquietando, aletargándose. Y entonces, solo entonces, vi que el prodigioso animal reposaba en nuestro lecho y no en el lecho del espejo. Y que nuestros cuerpos eran su cuerpo. Y que en su rostro se mezclaban tus facciones y las mías. Y comprendí que vos eras yo, y que yo era vos. Le miré, me miró. Nos miramos.¡ Éramos el ejemplar único de una especie única, principio y fin de una raza destinada a existir ese instante único! ¡Primer y último ejemplar de una raza extinguida, el postrero ejemplar de una especie que algún día iba nacer.
En el espejo, frente a la cama, contemplé los movimientos vertiginosos y lentos de un animal que mis ojos jamás habían visto. Vi que las piernas convulsas del cuadrúpedo luchaban entre sí.
Vi cómo sus cuatro piernas se fundían en dos. Vi que el bellísimo monstruo era bicéfalo, que sus cabezas peleaban, se mordían, se besaban, se arrancaban los hocicos. Vi que sus dos cabezas se juntaban en una sola. Vi la desesperación de sus cuatro ojos resistiéndose a ser dos. Y en los ojos que sobrevivieron vi el júbilo de ser ya sólo dos. Vi como los veinte dedos de las manos de la bestia forcejeaban, se debatían, desaparecían detrás de su lomo y reaparecían convertidos en diez, las uñas del uno en los dedos del otro. Vi que sus nuevas manos acometían lo que quedaba de sus rostros, desgajaban dos de los cuatro labios del jadeante animal malherido, le dejaban una sola, insaciable boca. Vi que uno de los labios pertenecía a la nueva cara y el otro a la abolida. Vi que las crines ahora sin contienda, mansamente se entremezclaban en una sola pelambre de cabellos, ora negros, ora castaños, ora azabaches, ora verdes. Vi como la bestia se iba pacificando aquietando, aletargándose. Y entonces, solo entonces, vi que el prodigioso animal reposaba en nuestro lecho y no en el lecho del espejo. Y que nuestros cuerpos eran su cuerpo. Y que en su rostro se mezclaban tus facciones y las mías. Y comprendí que vos eras yo, y que yo era vos. Le miré, me miró. Nos miramos.¡ Éramos el ejemplar único de una especie única, principio y fin de una raza destinada a existir ese instante único! ¡Primer y último ejemplar de una raza extinguida, el postrero ejemplar de una especie que algún día iba nacer.
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