Tengo tantas cosas por dentro que las somatizo en el cuerpo, las somatizo también, en las facciones de mi rostro que al son de unos labios retorcidos en botox expresan como con asco de resignación lo que la vida me escupe a la cara. Me quedo en mi lugar aunque le busque las mil vueltas que tiene mi espiral del silencio, yo, juro le busco la vuelta, y sin embargo me quedo en mi lugar, siento y no siento a la vez el paso del tiempo, en unas me da como que el paso de los años hizo que ya nada será igual y en otras me reviento nuevamente contra la pared, así que, una hora más, un año más en que me quedó todo oscuro de nuevo, y de nuevo a sentir el dolor y beber de ese dolor, ya masoquista.
Ante la oscuridad me calzo un par de botas de cuero negro con medias red, le agrego a eso un toque vulgar con unas portaligas de color rojo furia y por último, una tanga blanca que se me flipa en el orto, antes también me arrebato con esa tanga lo último de moral católica que me quedaba, el recuerdo me queda poco después de eso, más aún cuando con mis manos temblorosas sujeto con fuerza el látigo para autoflagelarme, por que si no duele de nada sirve tanta producción, si no duele no se aprende, dicen.
Los ruidos de ver la vida pasar no me permiten hacer nada, me limito a bailar al ritmo del día que me toque bailar, y la bailo con quien mejor me sepa llevar, la bailo muy sexy, la bailo como en un transe en el que se invocan almas morenas desangradas de siglos pasados. Y me quedo de nuevo en mi lugar, me quedo de nuevo con las victimas de mi tira de cuero negro de vaca infeliz, me quedo con mis portaligas vulgares, me quedo en tetas, con las tetas al aire, bien grandes y de chichis paradas, para que así algún pervertido cruce y me las chupe, se sumerja en ellas y con la punta de la lengua raspe los aros de mis pezones.
Empiezo de nuevo, bien temprano peino mis pelucas rubio muñeca, rubio tiene que ser, un gato rubio forrado en látex y cuero negro eso soy in the night, eso soy para los demás, al menos yo no tengo doble moral como esos que colocan la comida y el futuro que les falta a sus hijos, en la tira que separa mi entrepierna de mi sexo, los mismos que azote, pasivas, la noche anterior y por la mañana de camino a casa, me los cruzo por las veredas de la sociedad, predicando en algún lugar, los veo colocar las fichas y mover cada peón, son pues los dueños del corral, en las noches este gato rubio, antagónicamente, los mese en sus brazos para después de dormidos golpearlos hasta exprimir sus escrotos.
En la noche empieza mi nuevo día, al son de algún hit del momento, de ese color fluor que sirve de carnada, de ese perfume de imitación barato que se confunde con el húmedo olor de los plásticos de un preservativo mal abierto entre mis medias. Y eso, lo más importante, los lilas, esos lilas a los que me volví adicta y por los cuales vendí mi alma al diablo, hacer dinero es pues mi tarea, hacer dinero con lo que sea.
“Mira si no soy pobre que no tengo ni pa tabaco, por no tener no tengo ni casa ni trabajo, Mi nombre no aparece en la lista del paro, pero al caer en la noche yo voy calle abajo, cantando, in the night, in the night, in the night, in the night, in the night”.
Cuando era joven, hoy mal que mal, me queda el recuerdo de ese joven niño que un día fuí y al que ya con desprecio la madre observaba mientras golpeaba por marica confeccionador de ropitas y el padre abofeteaba por pintarse las uñas, me queda el recuerdo de ese morocho machito que entre las chapas de un baño tipo letrina me permitió que lo penetrará hasta mancharse con su esperma, para golpearme después por ese placer extraño, anormal que mi pene le dio y por lo cual me odiaba. Mal que mal me queda la ironía de la vida, me queda la noche, me queda mi lugar, me queda ser eso.
Atte:
Anónimo/a
martes, junio 29, 2010
lunes, junio 14, 2010
La puta de Babilonia
LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala, la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América, la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos , la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias, la vendedora de indulgencias; la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedropiedra el estulto; la que promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del infierno; la que amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a las demás religiones donde manda y exige libertad de culto donde no manda, la que nunca ha querido a los animales ni les ha tenido compasión, la oscurantista, la impostora, la embaucadora, la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona, la fisgona, la contumaz, la relapsa, la hipócrita, la parásita, la zangana; la antisemita, la esclavista, la homofóbica, la misógina; la carnívora, la limosnera, la tartufa, la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona, la manipuladora, la depredadora, la opresora, la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona; la aberrante, la inconsecuente, la incoherente, la absurda, la cretina, la estulta, la imbécil, la estúpida; la travestida,la mamarracha, la maricona, la autocrática, la despótica, la tiránica, la católica, la apostólica, la romana, la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei, la concubina de Constantino, de Justiniano, de Carlomagno, la solapadora de Mussolini y de Hitler; la ramera de las rameras, la meretriz de las meretrices, la puta de Babilonia, la impune bilenaria tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia ¡¡¡y se las voy a cobrar todas!!!....
sábado, junio 12, 2010
Quieta y clara, la noche...
Me dan mucho miedo las noches claras estrelladas o con nubes, me dan miedo, son tan raras. Prefiero las noches oscuras, bien oscuras sin una puta estrella y que el viento chille, grite, me despeine, se me estampe contra la cara y haga que mis mejillas se corran a un costado apartando mis flácidos cachetes. En cambio las noches claras no tienen viento, es como si el tiempo se quedara quieto, ninguna hoja asesinada por el otoño se mueve del piso, están ahí inmóviles como pegadas al suelo que no las arrastra, a la espera de alguna acción que las sucumba de sus perpetuas quietudes.
Y nunca falta un perro con sus caderas flacas que se te para enfrente y no hace nada, solo se te para enfrente, te mira, te mira sin mover la cabeza hasta que vos te perdes con el correr de las cuadras, hasta que te cruzas con otro perro que anda por ahí olfateando todo, pero vos no te olvidaste del perro anterior que te miro como sabiendo todos tus pecados y te hizo sentir miserable.
La noche quieta me es sinónimo de algo, la noche quieta espera, está a la espera de alguien que venga y la movilize para dejar de ser una noche más, antes de que algún sortilegio la absorba por completo y se transforme en oscura, mi tan bien ponderada noche fría y oscura. Quieta y clara la noche vuelve a nacer, es como la mezcla rosada de la sangre con el agua que cada tanto se vuelca sobre el cielo para mostrarnos lo agrio, para que tranquilos caminemos por las calles, disfrutemos de su tranquilidad traicionera que nos engaña y nos deja mansos como pichones de carnada.
Esta noche quieta, esta noche clara, esta es la noche en que quizás no me di cuenta de algo, por supuesto al ser tan tranquila todos estaban apaciguadosen sus vidas, me incluyo también, y no me di cuenta o puede que si y por ello estoy escribiendo esto.
Mi viejo amigo el miedo me hace sombra, es mi amigo, suena raro lo sé, pero yo no me olvido del miedo, no lo quiero lejos, quiero aprender de el, quiero conocerlo bien de cerca. Así un día podré hacerle frente a su cara, y esa, muy seguramente será una noche quieta y clara, una noche que espera que esa, sea mi última noche y que por fin el sol no la mate. No mate la noche quieta y clara.
Y nunca falta un perro con sus caderas flacas que se te para enfrente y no hace nada, solo se te para enfrente, te mira, te mira sin mover la cabeza hasta que vos te perdes con el correr de las cuadras, hasta que te cruzas con otro perro que anda por ahí olfateando todo, pero vos no te olvidaste del perro anterior que te miro como sabiendo todos tus pecados y te hizo sentir miserable.
La noche quieta me es sinónimo de algo, la noche quieta espera, está a la espera de alguien que venga y la movilize para dejar de ser una noche más, antes de que algún sortilegio la absorba por completo y se transforme en oscura, mi tan bien ponderada noche fría y oscura. Quieta y clara la noche vuelve a nacer, es como la mezcla rosada de la sangre con el agua que cada tanto se vuelca sobre el cielo para mostrarnos lo agrio, para que tranquilos caminemos por las calles, disfrutemos de su tranquilidad traicionera que nos engaña y nos deja mansos como pichones de carnada.
Esta noche quieta, esta noche clara, esta es la noche en que quizás no me di cuenta de algo, por supuesto al ser tan tranquila todos estaban apaciguadosen sus vidas, me incluyo también, y no me di cuenta o puede que si y por ello estoy escribiendo esto.
Mi viejo amigo el miedo me hace sombra, es mi amigo, suena raro lo sé, pero yo no me olvido del miedo, no lo quiero lejos, quiero aprender de el, quiero conocerlo bien de cerca. Así un día podré hacerle frente a su cara, y esa, muy seguramente será una noche quieta y clara, una noche que espera que esa, sea mi última noche y que por fin el sol no la mate. No mate la noche quieta y clara.
lunes, mayo 24, 2010
Libre de pecado
En un mundo alterno se comen las uñas tres hermanas de un sueño, cosas raras pasan ahí pero nadie las ve, un buen día de estos los rayos de la verdad van iluminar ese cuarto oscuro y se les va a venir la noche eterna. Y entre muebles antagónicos se deslumbra el paisaje forrado en latex y olor a vino rancio que manchan las ropas, verdades que se comparten de par en par y oscuridad en el fondo de las pupilas un tanto humedas de tanto llorar.
La más grande es la más hija de puta, de voz aspera y palabras crueles anda de maña en maña conformando su entorno y lo pinta como quiere, le da sus matices negras, le da su toque vulgar, y se sumerge en su mundo pensado que no hay nada más que ver, que ya lo vivió todo, cuando en su ignorancia a veces se sorprende como sus hermanas menores le muestran la cara de la milanesa.
La segunda un tanto yegua, se preocupa por todo y esta medio loca, se emerge en adicciones chatas que la van matando de a poco y tiene sueños en los que por fin es feliz. Le gusta hablar de política y tiene una definición del sentido de la vida que pocos logran encontrar. No cree en la Iglesia y los aborrece con tremendo asco, en cuando puede siempre larga una bocanada en su contra para mostrar sus verdades.
La última, la más niña, esta sola, perdida en un emisferio sin dirección y aunque se cree fuerte es la más frágil de las tres.
Hubo una vez en que casi se pierden, cada una por su lado no encontraban la dirección del camino, no encontraban nada que las motive, el crack ya no era suficiente y la prostitución había perdido clase, ya no era como fue, entonces cansadas de la vida que tenían decidieron intentar ser "normales" ser "capitalistas", se casaron, tuvieron hijos y fingieron creer.
Ahora tienen tres ojos en el rostro para cuidar este nuevo mundo que tienen, pertenecer a la sociedad es algo sumamente distinto y complicado, tuvieron que aprender todas las reglas de la moral machista, heterosexual y católica, tuvieron que aprender a ser "gente bien" y acostumbrarse a la rutina.
Hoy son muy felices las tres, en su mundo, en el mundo, en el Planeta Tierra, donde se comen las uñas y cierran fuerte las ventanas esperando que la luz no entre y las encuentren desnudas, las encuentre para matarlas con piedras, para morir apiedradas.
La más grande es la más hija de puta, de voz aspera y palabras crueles anda de maña en maña conformando su entorno y lo pinta como quiere, le da sus matices negras, le da su toque vulgar, y se sumerge en su mundo pensado que no hay nada más que ver, que ya lo vivió todo, cuando en su ignorancia a veces se sorprende como sus hermanas menores le muestran la cara de la milanesa.
La segunda un tanto yegua, se preocupa por todo y esta medio loca, se emerge en adicciones chatas que la van matando de a poco y tiene sueños en los que por fin es feliz. Le gusta hablar de política y tiene una definición del sentido de la vida que pocos logran encontrar. No cree en la Iglesia y los aborrece con tremendo asco, en cuando puede siempre larga una bocanada en su contra para mostrar sus verdades.
La última, la más niña, esta sola, perdida en un emisferio sin dirección y aunque se cree fuerte es la más frágil de las tres.
Hubo una vez en que casi se pierden, cada una por su lado no encontraban la dirección del camino, no encontraban nada que las motive, el crack ya no era suficiente y la prostitución había perdido clase, ya no era como fue, entonces cansadas de la vida que tenían decidieron intentar ser "normales" ser "capitalistas", se casaron, tuvieron hijos y fingieron creer.
Ahora tienen tres ojos en el rostro para cuidar este nuevo mundo que tienen, pertenecer a la sociedad es algo sumamente distinto y complicado, tuvieron que aprender todas las reglas de la moral machista, heterosexual y católica, tuvieron que aprender a ser "gente bien" y acostumbrarse a la rutina.
Hoy son muy felices las tres, en su mundo, en el mundo, en el Planeta Tierra, donde se comen las uñas y cierran fuerte las ventanas esperando que la luz no entre y las encuentren desnudas, las encuentre para matarlas con piedras, para morir apiedradas.
lunes, mayo 10, 2010
Mañana habitual
Esa mañana tan habitual como cualquier otra yo me encontraba de regreso a mi casa, el sol entraba por las ventanas del micro y hacía que todo sea un poco más llevadero. Las personas subían apuradas en cada parada y metían sus monedas enojadas para así poder viajar de una buena vez. El chofer con la mirada cansada daba el saludo indiferente de cada día, como quién habla con la pared decía- “Buen día”-, a cada uno que subía mientras los observaba por el espejo retrovisor.
A mi la espera parecía matarme, me aburría tanto tener que esperar en cada esquina a que el semáforo se ponga en verde, quería que se valla rápido de una buena vez, me comía la cabeza aunque trataba de ser paciente, era casi el mediodía y estaba muy cansado y con hambre. De nuevo a esperar, de nuevo los autos tocando sus agrias bocinas, los autos, los automovilistas, a los que tantas veces les dediqué esas palabras que mi Madre me decía que eran “malas” palabras cuando era niño, en la actualidad todas se las dedico a “los automovilistas”.
Entre mis puteadas a los autos, la gente subía y subía, hasta llegar a convertir al micro en una especie de orgía con ropa. De nuevo había que esperar la esquina mágica en la que se bajaban casi todos y por fin se podía respirar.
La mañana seguía como cualquier otra, de pronto un gordito subió con unos papeles y antes de hablar pidió permiso al chofer. Empezó a contar su historia, dijo que los papeles que tenía en mano eran del doctor, dijo que tenía VIH y que por ello tenía que andar en la calle pidiendo para poder sobrevivir y comprar los medicamentos, lo decía de una forma tan tierna que las tripas se me doblaron, me puse triste muy triste, entonces saqué los últimos dos pesos que me quedaban de casi fin de mes, no me importo y se los di. Me sentí bien conmigo mismo y no entendí en ese momento y si lo hice por él o por mi, él seguía contando su historia, habló de discriminación por su enfermedad y que por ello no conseguía trabajo. Hasta que rápido una mujer descoloco a todo el mundo, corrió sus largos rulos amarillos del rostro y dejo ver sus facciones, con voz ronca empezó a gritar. En ese momento me quede sordo y lo único que podía oír era su voz.
-“Yo tengo VIH hace muchísimos años y nunca me corrieron de ningún lado por eso, siempre trabaje, y los medicamentos te los dan en cualquier hospital, así que por favor deja de mentir y engañar a la gente, anda a trabajar, sos un vago mentiroso, no tenes cara”- Indignada y hecha fuego le gritaba, el en tanto sólo se limitaba a tartamudear, sin poder objetar nada de lo que la mujer había dicho, desenmascarado bajó pavorido.
El silencio volvió al micro junto con la normalidad pero yo podía ver en los rostros de todos, la sorpresa, esa expresión que sólo aparece cuando algo descoloca a la gente y los saca de su mundo y los sumerge en otro al que no están acostumbrados. Otro mundo que no conocen. Me quede con la duda de que si hice bien o no al darle lo poco que me quedaba para sacar fotocopias o comprarme algo, no me importo, sólo me dije que me cuestionaría más otra vuelta cuando escuche un discurso parecido. Fue una mañana tan habitual como cualquiera de regreso a casa.
viernes, abril 23, 2010
Criaturas Paganas
La tarde del 11 de febrero del año 2005 me encontraba en la ciudad de Corrientes a orillas del río Paraná. Miraba desde abajo la inmensidad del puente que cruzaba, aquel río que tanto me había dado; él y la diosa, por supuesto. En ese momento mi vida se basaba en la búsqueda del culto al proceso metafísico de causa y efecto, para poder concretar la energía que culmine en el karma. Esa tarde mágica la encontré a ella, entre los rayos ultravioletas; a ella, mi perdición. Hoy, muchos años después, intento buscarle el lado positivo a todo lo que aconteció: fue un viaje hacia la iluminación, mi veneración y arte místico, mi wicca.
Ella era la luz. En su bautismo de nuevo comienzo el nombre que le di fue “Sol”, porque mí era eso. Desde aquel día en el puente nunca más nos separamos, nos movíamos a todas partes juntos, fuimos uno.
Pasábamos días enteros hablando y hablando. Ella rápidamente se interesó por la “wicca” y el culto, tan atenta estaba a todo que hasta en un momento, no sé cómo paso, ella llegó a superarme. En la oscuridad podía contemplar cómo brillaban sus pupilas dilatadas de tanta ambición.
Si tan sólo me hubiese negado a ir a Santo Tomé, quizás las cosas serían diferentes. Ella estaba muy emocionada con un “seminario” de magia que se dictaba allí una vez por semana. Eso fue lo que me dijo y yo, inocente, creí. El ambiente era raro; al principio pensé que se trataba de una reunión sobre algún dios nórdico o, de última, guaraní, ignorando la cercanía con Brasil, la tierra de los orixas.
Cuando todos estaban de pie tomados de la mano, Sol entró en una especie de transe y en unos cuantos saltos se ubicó en el centro. Al son de una melodía espesa, dolorosa, ella empezó a danzar retorcida en el piso, como si fuera una sirena. Una sirena babeando. Después de que volvió en sí, nos retiramos sin hablarnos.
Esa noche yo no pude dormir y ella parecía muerta. Su camino había cambiado. En un hotel de mala muerte lo poco de corazón que me quedaba se desvaneció junto con unas hojas secas de plantas alucinógenas hechas humo.
Las plumas blancas manchadas con rojo eran lo único que podía ver. Gallinas, gallinas muertas listas para rellenar una almohada y ella, el amor de mi vida, en la cama muerta. La luz que tanto me había cegado se apagó esa mañana calurosa. Entre largos tragos de té negro, yo intentaba recordar qué había sucedido. Recordé el coito sexual que antecedió a su muerte, recordé las gallinas cacareando entre nuestras piernas y ella gritando cuando la sangre salía de los cogotes que arrancaba con mi boca y escupía en su cara, mientras la penetraba.
Observaba con determinación su hermoso cuerpo, la deseaba, y fumaba un cigarro, mientras la única gallina que había quedado viva picoteaba sus heridas y dejaba un profundo hueco en su cara. Me sentí tonto al preguntarme si las aves eran herbívoras u omnívoras, porque ésta se estaba comiendo a mi difunta novia. Mi mente estaba en blanco, una parte de esa noche se me ha borrado de la memoria. Una parte de mí no quiere saber la verdad.
A veces creo verla entrar a la madrugada, creo escucharla decir muchas veces la palabra “sacrificio”, sueño que soy parte de un plan maligno que no se pudo concretar, sé que la diosa fue mi protectora, mi salvación, mi amor.
Ella era la luz. En su bautismo de nuevo comienzo el nombre que le di fue “Sol”, porque mí era eso. Desde aquel día en el puente nunca más nos separamos, nos movíamos a todas partes juntos, fuimos uno.
Pasábamos días enteros hablando y hablando. Ella rápidamente se interesó por la “wicca” y el culto, tan atenta estaba a todo que hasta en un momento, no sé cómo paso, ella llegó a superarme. En la oscuridad podía contemplar cómo brillaban sus pupilas dilatadas de tanta ambición.
Si tan sólo me hubiese negado a ir a Santo Tomé, quizás las cosas serían diferentes. Ella estaba muy emocionada con un “seminario” de magia que se dictaba allí una vez por semana. Eso fue lo que me dijo y yo, inocente, creí. El ambiente era raro; al principio pensé que se trataba de una reunión sobre algún dios nórdico o, de última, guaraní, ignorando la cercanía con Brasil, la tierra de los orixas.
Cuando todos estaban de pie tomados de la mano, Sol entró en una especie de transe y en unos cuantos saltos se ubicó en el centro. Al son de una melodía espesa, dolorosa, ella empezó a danzar retorcida en el piso, como si fuera una sirena. Una sirena babeando. Después de que volvió en sí, nos retiramos sin hablarnos.
Esa noche yo no pude dormir y ella parecía muerta. Su camino había cambiado. En un hotel de mala muerte lo poco de corazón que me quedaba se desvaneció junto con unas hojas secas de plantas alucinógenas hechas humo.
Las plumas blancas manchadas con rojo eran lo único que podía ver. Gallinas, gallinas muertas listas para rellenar una almohada y ella, el amor de mi vida, en la cama muerta. La luz que tanto me había cegado se apagó esa mañana calurosa. Entre largos tragos de té negro, yo intentaba recordar qué había sucedido. Recordé el coito sexual que antecedió a su muerte, recordé las gallinas cacareando entre nuestras piernas y ella gritando cuando la sangre salía de los cogotes que arrancaba con mi boca y escupía en su cara, mientras la penetraba.
Observaba con determinación su hermoso cuerpo, la deseaba, y fumaba un cigarro, mientras la única gallina que había quedado viva picoteaba sus heridas y dejaba un profundo hueco en su cara. Me sentí tonto al preguntarme si las aves eran herbívoras u omnívoras, porque ésta se estaba comiendo a mi difunta novia. Mi mente estaba en blanco, una parte de esa noche se me ha borrado de la memoria. Una parte de mí no quiere saber la verdad.
A veces creo verla entrar a la madrugada, creo escucharla decir muchas veces la palabra “sacrificio”, sueño que soy parte de un plan maligno que no se pudo concretar, sé que la diosa fue mi protectora, mi salvación, mi amor.
martes, abril 13, 2010
Cosa
Si esto parece un cuento, tiene mucha coincidencia, tiene mucho que ver, creo que algunos cuentos no son más que anécdotas de hechos que acontecieron hace mucho tiempo y fueron trascendiendo de persona en persona, los más viejos por supuesto.
Este es mi cuento, un día llegaste y transformaste todo mi entorno, te sumaste a mí como una carga más, curiosamente la carga que pesó más, con ingenio e intelecto no podías sólo pasar, tenías que quedarte, instalarte potentemente surgiendo en mi ser, latiendo aquí adentro, corriendo como la sangre que va rápido al suelo cuando sale de una vena cortada.
A veces no se qué parte de todo esto no esta bien, o si esta todo mal ¡no se! Como no se nada de todo esto, como nadie lo sabe, como nunca nadie supo que venías con esos ojos grandes y garras afiladas. Te prendiste con esas garras por mi espalda, afectando todo mi sistema nervioso y logrando sacar partes de mi manera de ser que jamás pude ver en mí, y voy viendo cuanto me dura está fábula traída del más allá, donde reina la sin razón y abunda el delirio y todo es más extremo. La paranoia ya tiene cuarto propio y vive con sed de sangre, dicen que es hereditaria, debo culpar a mi madre.
¡Pero si un día despierto y encuentro que todo esto fue un sueño! Así como cuando pienso que la vida de todos es el sueño de alguien que en cualquier momento puede despertar. ¿Y si vos sos ese sueño? Si nunca estuviste ahí para hacerme volar lejos…
Lo suave de tu piel y olor que tiene sólo fueron las sabanas recién lavadas, que tus besos sólo fueron los lamidos de mi perra por qué quería salir afuera, si los múltiples orgasmos en que nací y morí entre tus piernas, nada más fueron producto de mi mente en ese sueño causado por una reciente película, esas de las que excitan. ¿Qué se hace? Si en realidad esa mirada que me observaba con atención en cada facción de mi cara mientras escuchaba un “te amo”, sólo fue nada, sólo eso fue, viviría creyendo que horrible es soñar, que mal se siente la ausencia.
Este es mi cuento sin final, se escribió un día en un papel bien blanco sin líneas con letras grandes y desbordadas.
Este es mi cuento, un día llegaste y transformaste todo mi entorno, te sumaste a mí como una carga más, curiosamente la carga que pesó más, con ingenio e intelecto no podías sólo pasar, tenías que quedarte, instalarte potentemente surgiendo en mi ser, latiendo aquí adentro, corriendo como la sangre que va rápido al suelo cuando sale de una vena cortada.
A veces no se qué parte de todo esto no esta bien, o si esta todo mal ¡no se! Como no se nada de todo esto, como nadie lo sabe, como nunca nadie supo que venías con esos ojos grandes y garras afiladas. Te prendiste con esas garras por mi espalda, afectando todo mi sistema nervioso y logrando sacar partes de mi manera de ser que jamás pude ver en mí, y voy viendo cuanto me dura está fábula traída del más allá, donde reina la sin razón y abunda el delirio y todo es más extremo. La paranoia ya tiene cuarto propio y vive con sed de sangre, dicen que es hereditaria, debo culpar a mi madre.
¡Pero si un día despierto y encuentro que todo esto fue un sueño! Así como cuando pienso que la vida de todos es el sueño de alguien que en cualquier momento puede despertar. ¿Y si vos sos ese sueño? Si nunca estuviste ahí para hacerme volar lejos…
Lo suave de tu piel y olor que tiene sólo fueron las sabanas recién lavadas, que tus besos sólo fueron los lamidos de mi perra por qué quería salir afuera, si los múltiples orgasmos en que nací y morí entre tus piernas, nada más fueron producto de mi mente en ese sueño causado por una reciente película, esas de las que excitan. ¿Qué se hace? Si en realidad esa mirada que me observaba con atención en cada facción de mi cara mientras escuchaba un “te amo”, sólo fue nada, sólo eso fue, viviría creyendo que horrible es soñar, que mal se siente la ausencia.
Este es mi cuento sin final, se escribió un día en un papel bien blanco sin líneas con letras grandes y desbordadas.
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